OTAN discute participación en lucha antidroga


Los ministros de Defensa de la OTAN tienen previsto discutir mañana en Budapest la cuestión de la posible participación directa de los soldados desplegados en Afganistán en la lucha contra el tráfico de heroí­na que alimenta las arcas de la resistencia talibán.


El ministro de Defensa afgano, Abdul Rahim Wardak, y el comandante en jefe de la OTAN, el general estadounidense John Craddock, buscarán convencer a los 26 paí­ses aliados para que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), presente en Afganistán, se involucre en operaciones de ese tipo.

Wardak «va a decir en forma pública lo que necesitan los afganos» en materia de apoyo en la lucha contra la droga, fuente de corrupción y financiamiento de los talibanes, indicó un diplomático de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Para el general Craddock, la lucha contra el tráfico de estupefacientes -que tiene a Afganistán, con el 92% de la producción mundial de opio, como uno de sus ejes- se ha convertido en una necesidad en el campo militar.

Craddock estima que es necesaria una intervención contra una actividad que financia con entre 60 y 100 millones de dólares anuales las operaciones cada vez más mortí­feras de los talibanes.

El general estadounidense advirtió el lunes pasado que harí­a «todo lo posible para convencer a los dirigentes polí­ticos de la OTAN» que proteger a los 50 mil soldados de la ISAF mediante la destrucción de la capacidad de los talibanes de adquirir armas y explosivos es «un deber moral».

La OTAN no quiso involucrarse hasta el momento en acciones de erradicación de la droga, por temor a enfrentarse con la población rural que vive del cultivo de la amapola.

Según el general Craddock, no se trata de que la OTAN arrase los cultivos de amapola, sino de ayudar a la demasiado pequeña unidad anti-droga afgana a desmantelar los laboratorios, interceptar los transportes y confiscar los productos quí­micos que sirven para producir la heroí­na.

Una mayorí­a de los paí­ses de la OTAN es sensible a esos argumentos, según un diplomático.

Pero para lanzar a sus soldados a ese tipo de intervención, habrí­a que modificar levemente el plan operativo de la ISAF, lo que requiere la unanimidad de los 26 miembros de la OTAN.

El principal problema es que Alemania, España e Italia se oponen.

Según un responsable norteamericano de la OTAN, los paí­ses más reticentes, a los que no nombró, «quieren asegurarse que la lucha contra el tráfico de droga no va a crear más inseguridad para la ISAF y no va provocar más ví­ctimas civiles».

Por otra parte, en el segundo dí­a de la reunión, el viernes, los ministros recibirán a su homólogo georgiano para la primera reunión de la comisión OTAN-Georgia, creada tras el conflicto armado entre ese paí­s que quiere ingresar a la alianza y Rusia en agosto.