Óscar de León Castillo y la Copagua (1 de 2)


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Conocí a Óscar de León Castillo en la casa de la 8ª avenida y 4ª calle de la zona 1, en la librería “Óscar de León Palacios” que allí se ubica. Allí, en su amplio garaje, nos facilitó un curso de Cuento Marco Antonio el Bolo Flores. El curso lo impartió Marco Antonio, pero el de la idea, el promotor… el auspiciador, el que proporcionaba el café, las champurradas y el espacio en su casa fue Óscar de León Castillo.

Roberto Arias


Así también, Óscar sufragó el Vino de Honor y las boquitas el día que finalizó el curso. El curso fue gratuito, patrocinado íntegramente por Óscar de León Castillo. Óscar fue toda su vida un hombre generoso y defensor de las causas nobles y honorables.

El oficio de Óscar fue leer y estimular a las personas, especialmente a los jóvenes, a leer y escribir. Pero más que escritor, Óscar fue un lector apasionado y un crítico constructivo. Nunca escuché de Óscar una crítica destructiva. Era su pasión leer todo lo que publicaba; los libros que publicaba su editorial “Óscar de León Palacios” eran leídos y corregidos preprensa por Óscar. En consecuencia, Óscar era un erudito, es decir, instruido en varias ciencias, artes y otras materias. Desarrollaba cualquier tema con una maestría, conocimiento y retentiva admirables. Las conversaciones con Óscar eran, en la mayoría de oportunidades, cátedras magistrales que iluminaban con amplitud el intelecto de su o sus contertulios.

Desafortunadamente Óscar, antes de morir, no tuvo la oportunidad de quitarse una pena que le acongojaba. Podría decirse que esa congoja precipitó su muerte y, es que Óscar era uno de los principales y más dinámicos fundadores de la Copagua, la cooperativa de papel de Guatemala. La amaba tanto que decía que la amaba y la estimaba como una más de sus hijas. Su otra gran pasión fue la cooperativa y fue fundada para contener el abuso de los papeleros con los precios de los insumos para impresión, especialmente papel, en la década de los años 70. Óscar presidió el Consejo de Administración de la cooperativa en múltiples oportunidades, precisamente por la confianza que siempre le tuvieron sus asociados.

La pena que acongojaba a Óscar fue el hecho de que un grupo de asociados, motivados por intereses espurios, tomaron “legalmente” por asalto el control de la cooperativa. Con acciones leguleyescas se han quedado cuatro años “dirigiendo” la cooperativa con abierto nepotismo en la contabilidad, pésima administración y malos manejos financieros que podrían calificarse de corrupción y desfalco. 

Desgraciadamente debe acotarse el hecho de que el Instituto Nacional de Cooperativas –Inacop– entró en la jugada corruptiva con estas personas. Se me entregaron dos copias con dos diferentes opiniones sobre los relevos de cambios directivos, con el mismo número correlativo de oficio y la misma fecha, firmadas por el abogado del Inacop. Con esto se prueba la doble moral corruptiva del Inacop, entidad que sirve para hacer transas con directivos de cooperativas, dejando por un lado sus verdaderas funciones como rectores del excelente funcionamiento de las cooperativas en Guatemala. Muestra fehaciente de esto es la quiebra de dos cooperativas grandes en capital, pocos años atrás. La Copagua no está exenta de una quiebra con la decadente “administración” que tiene actualmente.

Óscar de León fue llamado por la Asamblea General de la Copagua para que ayudara al rescate de la misma y, eso le costó la vida. Continuará…