Orígenes, expresiones y símbolos de la Navidad


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La natividad o Navidad viene del latín nativitas, que significa nacimiento, una época que establece enorme contenido en la cultura y el imaginario guatemalteco y latinoamericano en general. En la Biblia, no aparece explícitamente ninguna fecha con el 25 de diciembre, como la fecha de celebración del nacimiento de Jesucristo; sin embargo, se considera que fue el Papa Julio I, quien estableció la fecha del 25 de diciembre como el día del nacimiento de Jesucristo.

Juan José Narciso Chúa


En Europa es donde aparece el árbol como elemento de esta celebración y acá mismo se agregan los villancicos como parte esencial de la misma. Un aspecto interesante es que se considera que Charles Dickens, el insigne escritor británico, fue quien influyó muchísimo en las expresiones y los elementos que concurren en la Navidad, con su libro Christmas Carol o Cuento de Navidad.

El Santa Claus es una incorporación propia de los gringos que se refieren a Papá Noel, inspirado en la vida del Obispo de Mira en Turquía, quien es conocido hoy como San Nicolás. Los nacimientos son una invención de los españoles, la cual incorporamos los guatemaltecos, añadiendo nuestras propias características y gustos.

Otros elementos que resultan sumamente agradables alrededor de esta festividad y que se han quedado en el tiempo, son las hojas de pacaya, las cuales se colocaban en las casas en forma de equis y recuerdo que a mi madre le encantaban estos ornamentos.

El “regar” pino resulta todavía uno los olores más característicos de la Navidad y un aroma que nos gusta a los chapines. El “gusano de pino” es una genialidad de la artesanía guatemalteca y que constituye otro elemento propio de la Navidad chapina, al igual que la manzanilla. El musgo, el aserrín de color, los pastores, la arena son características chapinas de los nacimientos.

Ni hablar del “ponche” esa sabrosa bebida que no puede faltar en las posadas y durante los días de Navidad. Adornar el árbol se ha convertido en una agradable tradición que muchas personas que conozco las realizan moviéndose en diferentes casas. Acá tengo una deuda por un árbol que significa mucho, no se me ha olvidado.

Los tamales son imprescindibles en la celebración de la Navidad chapina, tanto los colorados como los negros, son delicias culinarias que no faltan en ninguna casa chapina.

Adornar las casas con luces y otros aditamentos es bastante común y tiene antecedentes de fácilmente 50 o más años, la iluminación que le cambia la cara a las casas y muestra el espíritu de estas fiestas.

Los “cuetes”, como les llamamos los chapines, son infaltables en la Navidad. Recuerdo mi infancia cuando “despenicábamos” los cohetillos y los íbamos quemando uno a uno por las calles de la colonia, inolvidable. Hoy, los fuegos artificiales han desplazado sensiblemente a las antiguas ametralladoras y paquetes de “cuetes”.

La música de la época navideña pone su distintivo. Con mi compadre el Oso Estrada, discutíamos sobre nuestro propio “ranking” de canciones navideñas, y sobresalen Noche de Paz, Blanca Navidad, El Niño del Tambor (Rafael cantando, coincidíamos), Ven a mi casa esta Navidad, de Luis Aguilé (una de nuestras favoritas con Romeo Carías, mi amigo de infancia), Una triste Navidad sin ti, de Dana y otras más.

Si ciertamente la Navidad es originalmente una tradición cristiana y es la celebración del nacimiento de Jesucristo, es innegable que constituye un espacio de tiempo para la comunión con los amigos, para la convivencia familiar, para reencuentros de compañeros, para retomar la magia de la niñez, para la nostalgia de otras navidades. La Navidad constituye un espacio para la reflexión, una brevedad tan ansiada en el año, un oasis temporal pero tan profundo para toda la humanidad. Feliz Navidad para todos.