«Es un gran día y hay que celebrarlo», repiten los habitantes de Kogelo, un pueblo de Kenia donde vive la abuela paterna de Barack Obama y que hoy carneará un vacuno, en espera de que las presidenciales en Estados Unidos den una victoria a su nuevo hijo pródigo.
En esta pequeña localidad del oeste de Kenia, situada a orillas del Lago Victoria, los técnicos instalan una pantalla de televisión gigante, ante la cual los familiares del candidato demócrata a la Casa Blanca, amigos y vecinos festejarán durante toda la noche hasta conocer el nombre del próximo presidente de Estados Unidos.
Un buey será sacrificado para el festín nocturno de la vigilia electoral en espera del resultado de los comicios, que en Kenia se conocerán mañana en la madrugada.
«La razón por la cual estamos aquí es que esperamos una gran ocasión para celebrar», explica Malik Obama, hermanastro del senador de Illinois, que no quiere ni pensar en una derrota de su medio hermano. «Ni nos planteamos esa posibilidad», afirma.
Kogelo, que salió del anonimato gracias al ascenso político de Barack Obama, ya empieza a recibir los primeros beneficios de su fama.
Así, la policía instaló un campamento cerca de la casa de Sarah Obama, la abuela paterna de Barack, para garantizar su seguridad en todo momento.
Sarah Obama es la tercera esposa del abuelo paterno de Barack Obama y pese a que no les une ningún lazo de sangre el candidato a la Casa Blanca la considera como su abuela.
La abuela materna del senador demócrata, la estadounidense Madelyn Dunham, que vivía en Hawai y estaba enferma de cáncer, murió ayer, en la víspera de la elección.
A toda prisa las autoridades kenianas hicieron asfaltar el camino de tierra que conduce a Kogelo desde la capital provincial, Kisumi, situada a unos 60 km.
También en Kisumi, tercera ciudad del país y feudo de la etnia Luo a la que pertenecía el difunto padre de Barack Obama, la población se preparaba para desfilar por las calles y a celebrar la victoria, que ya consideran segura.
«Queremos ofrecer a las habitantes de Kisumi una ocasión para reunirse y festejar la victoria de Obama», asegura Mary Awino mientras distribuye invitaciones para una de las «fiestas de la victoria».
«No hacemos campaña, del mismo modo que no votamos en Estados Unidos, pero queremos estar al lado de nuestro hijo», afirma por su parte Peter Odoyo, un ex diputado convertido en publicista que hace instalar en la ciudad un retrato gigante de Barack Obama como «mensaje de buena voluntad».
Mientras tanto, la policía ha reforzado su dispositivo, debido a que los comerciantes temen que la fiesta degenere en disturbios. Kisumu fue una de las ciudades más afectadas por la violencia político-étnica que estalló tras la controvertida reelección del presidente Mwai Kibaki el pasado 27 de diciembre.
Kenia mantiene relaciones cordiales con Estados Unidos, pero muchos kenianos consideran que la elección de Obama daría un «estatuto especial» al país y mejoraría su vida diaria.
Así, Janet Oselu, vecina de Sarah Obama, espera que el nieto de ésta pueda ayudar a la gente de Kogelo a encontrar trabajo.
«Espero que pueda ayudarnos instalando empresas que creen empleos», afirma ingenuamente Janet.