Organización necesaria


«Más que el cumplimiento o no de las promesas realizadas en campaña? es necesaria la organización de las personas que habitamos en este hermoso paí­s del centro de América».

Luis Arevalo
usacconsultapopular@gmail.com

A casi un seis por ciento de los votos emitidos en la segunda vuelta electoral por la presidencia de Guatemala, estuvimos de dar un paso grave en retroceso de nuestra historia.

Pero la victoria del partido verde tampoco significa un adelanto hacia nuevos horizontes en el desarrollo integral de nuestra Guatemala, puesto que estas personas apuestan por un mercado donde sea posible y un Estado donde sea necesario.

Y aunque en nuestro paí­s el papel del Estado ha sido gradualmente disminuido y talvez en algún momento se piense hasta en dejarle solamente las funciones de seguridad interna y externa, el rol que debe desempeñar es el de regular las relaciones sociales que se dan entre las personas que habitan el paí­s y el sector internacional, para una verdadera convivencia de sociedad pací­fica y democrática.

El presidente electo en varias ocasiones promovió la idea de aumento a los gastos en materia social, entendiéndose entre estos salud, seguridad, educación, etc. Incluso proyectos productivos a la pequeña y mediana empresa.

En la Universidad de San Carlos, en enero del año en curso, en la Facultad de Ingenierí­a se refirió a que varios grupos deseaban eliminar el presupuesto a nuestra casa de estudios, y en este sentido profirió: «mayor presupuesto para la San Carlos».

Los precios de todos los bienes y servicios necesarios e indispensables para la vida reflejan aumentos considerables. La violencia continúa a la orden del dí­a. Las violaciones a las leyes laborales por parte de empresas hacia sus empleados siguen vigentes. La economí­a informal sigue en aumento, aunque el paí­s tenga una buena tasa de crecimiento.

El sector empresarial aunque no ganó su candidato predilecto hizo público su apoyo al gobierno de ílvaro Colom, aunque, eso sí­, condicionando a que ambas agendas correspondan.

El voto decisivo se dio en el área rural, la cual esperamos no sea defraudada, puesto que se ha postergado ya varios siglos su verdadera inserción en la agenda del paí­s.

Más que el cumplimiento o no de las promesas realizadas en campaña por el presidente electo, más que en el Congreso de la República las «amebas» como les llamó el vicepresidente Stein en su momento, puedan llegar a acuerdos de gobernabilidad, más que el Organismo Judicial cumpla con su papel de hacer cumplir la ley. Más que todo eso, es necesaria la organización de las personas que habitamos en este hermoso paí­s del centro de América, para que podamos exigir a las autoridades, aunque no hayan sido las de nuestra elección, para que cumplan, o más que eso, se orienten por la senda que lleva hacia una sociedad justa y equitativa.