La oposición nacionalista hindú lanzó hoy convocatoria de huelga para protestar contra el gobierno, tras los atentados que el sábado por la noche costaron la vida a 42 personas en la ciudad de Hyderabad (sur de India).
Como consecuencia de este llamamiento, los colegios de Hyderabad no abrieron hoy las puertas y tampoco funcionó el servicio de autobuses.
El Bharatiya Janata Party (BJP) acusó a las autoridades del país de faltar a sus obligaciones en materia de seguridad por unos atentados que las autoridades atribuyeron a «terroristas» islamistas extranjeros, aunque nadie ha reivindicado aún los hechos.
«Hemos prevenido constantemente al gobierno de que debía tomar las medidas adecuadas para reforzar la seguridad interior, pero el Partido del Congreso (en el poder) es blando en cuestiones de terrorismo», denunció el dirigente del BJP, Vijay Kumar Malhotra.
En mayo pasado, la explosión de otra bomba en la mezquita de Hyderabad, construida en el siglo XVIII, mató a 11 personas.
El 38% de la población de la capital del estado de Andhra Pradesh (la ciudad tiene 6,5 millones de habitantes) es musulmana y la ciudad es escenario frecuente de tensiones entre musulmanes e hindúes.
El primer ministro de Andhra Pradesh, Rajshekhar Reddy, aseguró el domingo que los autores de los atestados son organizaciones terroristas con base en Pakistán o Bangladesh.
«Estamos investigando en todas direcciones. Es posible que el Lashkar-e-Toiba o el Jaish-e-Muhammad (grupos armados apoyados por Pakistán que luchan contra la presencia hindú en la región de Cachemira) estén implicados», añadió el secretario del Interior Madhukar Gupta.
India acusa regularmente a su vecino, con quien se disputa la propiedad del Cachemira desde hace 60 años, de armar a grupos islamistas para cometer atentados en suelo indio. Islamabad niega estas afirmaciones constantemente.
La prensa, basándose en fuentes policiales, también han resposabilizado de los hechos a una célula terrorista de Bangladesh, el Harkatul Jihad Al-Islami, responsable del atentado de la mezquita en mayo.
Las autoridades alertan de que el objetivo de estos atentados es atacar la «unidad del país».
De los 1.100 millones de habitantes que tiene el país, 140 millones son de religión musulmana. Desde hace dos años, se producen un atentado aproximadamente cada tres meses en esta región.