En principio, deseo agradecer los más de cien e-mails recibidos en relación a mi último artículo referente a la solicitud pública de RENDICIÓN DE CUENTAS del Colegio Profesional de Humanidades, a lo cual, insisto, tenemos DERECHO, pero también varios profesionales integrantes de otros colegios profesionales pasan por la misma situación, por lo que analizan la posibilidad de pedir la rendición de cuentas correspondiente.
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El combate a la criminalidad no avanza en nuestro país, simple y llanamente porque el delito se ha convertido, no de ahorita sino de muchos años atrás, en otro gran negocio controlado por la multicolor clase política nacional.
Mientras el robo de autos, con o sin violencia, siga dejando utilidades anuales de millones de quetzales, el narcotráfico y las mafias del tráfico de personas repartan un botín por año de millones de dólares, entre otros graves delitos, el cáncer criminal seguirá extendiéndose con la protección, de algunos integrantes de las autoridades y los gobiernos.
Es decir, de continuar la complicidad, corrupción y protección que se da desde arriba en los tres poderes y niveles del gobierno, en breve seremos no un Narco-Estado, sino de plano en un Estado Criminal, encubierto por la simulación, corrupción e impunidad generada desde los altos puestos de la Administración Pública.
Es buena señal observar que la delincuencia empiece a NO SER TOLERADA en el sistema administrativo, pues la corrupción de los funcionarios del gobierno, que se creen intocables, principió a ser erradicada con la sola sospecha de que así pudiera ser, ahora toca hacer la denuncia al Ministerio Público para deducir las responsabilidades correspondientes sí las hubiere; o por el contrario, ¿se le premiará con otro cargo en la administración pública?
¿Por qué no han sido detenidos los delincuentes de cuello blanco partícipes en tales defraudaciones, robos y/o hueveos; y los que dejaron contratos firmados lesivos para la nación o que recibieron millones de dólares, yates y miles de dólares por su “colaboración”?
¿Por qué nuestros diputados de todos los colores partidistas, investidos de doble moral, se desgañitan criticándose unos y otros, sin presentar una reforma real para terminar con la simulación de considerar como un delito menor el saqueo de la nación, bajo la tipificada güizachada de convertirlo en peculado, cuando en China a los corruptos funcionarios los pasan por las armas?
La oposición de ayer, la de hoy y la de siempre, afirma que habrá Narco-Estado, si no se revierte el devastado bienestar de la población en empleo, salud y educación, cuando ellos mismos, son parte del círculo vicioso de un modelo económico, agotado y viciado. En fin, otra vez, puro bla, bla, bla, en las decisiones a tomar en el ataque a los orígenes, no las causas de la creciente criminalidad, para lo que se necesita voluntad política y dejar de hacerse “la bestia” pues tales actitudes nos gusten o no, empujan al país a un estallido social.