Omerta es la ley del silencio que impone la mafia siciliana a sus miembros y que permite la sigilosa operación de las familias dedicadas a actividades ilícitas. Esa misma ley del silencio es la que prevalece en las decisiones relacionadas con la política cambiaria, monetaria y crediticia del país porque la Junta Monetaria realiza sus sesiones no sólo en el búnker del Banco de Guatemala, sino que además pasa por alto la norma constitucional que obliga a la publicidad de las acciones oficiales.
Bajo el pretexto de que se trata de cuestiones muy técnicas y que la publicidad podría dar lugar a interpretaciones equivocadas, los miembros de la Junta Monetaria se meten en una burbuja que les permite tomar decisiones en cuestiones de enorme y hasta vital trascendencia nacional sin tener ni que informar de lo que hacen ni, mucho menos, de por qué lo hacen y cómo votan los miembros que representan a distintos sectores de la vida nacional.
Ahora que se habla tanto del libre acceso a la información, tenemos que plantear la necesidad de que la población esté debidamente informada de las razones que llevan a las autoridades monetarias del país a tomar las decisiones que toman. El tema del tipo de cambio, que consideramos crucial para enfrentar la crisis provocada por la inflación importada y el alto costo de las importaciones, es algo que debe debatirse públicamente y en lo que deben aportarse todos los elementos a la ciudadanía para que se forme un criterio ajustado a la realidad. Escudarse en esa peculiar «omerta» es inaceptable desde todo punto de vista, porque al fin y al cabo lo que deciden los miembros de la Junta Monetaria afecta a todos los habitantes del país y también a los guatemaltecos que han emigrado y que con sus remesas mantienen la economía nacional.
Está visto, además, que el sigilo en el manejo de las cuestiones monetarias y bancarias no ha sido garantía para los clientes porque, al contrario, ese sigilo ha servido para que existan luego sorpresas como las de los bancos gemelos de Alvarado McDonald, el Banco del Café o el Banco de Comercio, para citar apenas los más paradigmáticos.
Esta semana se había dicho que la Junta Monetaria abordaría el tema de las intervenciones que hace el Banco de Guatemala para influir en el tipo de cambio que, en este caso, está siendo apuntalado artificialmente a pesar de que en el mundo entero el dólar se está depreciando y ello es lo que provoca la carestía de muchos bienes. Nosotros tendríamos condiciones naturales y no artificiales para revaluar nuestra moneda y con ello aliviar en algo las ya duras condiciones que afectan a la población, pero se mantiene la decisión de intervenir en el mercado de divisas para evitar que la oferta y la demanda operen normalmente y todo gracias a esa ley del silencio.