Los medios escritos informaron esta mañana que ílvaro Colom convocó ayer a los partidos de oposición para acordar consensos y garantizar así cierta gobernabilidad. Hasta aquí la noticia no representa mayor sorpresa. Ya se sabe que el nuevo presidente venía anunciando dicha reunión desde hace tiempo. Lo extraño está en haberse olvidado de dos personajes de los cuales se hablará mucho en los próximos años: Otto Pérez y Harold Caballeros.
¿Simple olvido o estrategia? Sólo Dios y ellos lo saben, lo cierto es que tratar de disminuir a dos políticos con un potencial enorme en una reunión de aparente trascendencia es un error que sólo puede caber en políticos que, para ser buena gente, todavía no salen de la emoción por haber alcanzado el poder. A menos que ocurra un milagro o un cambio brusco e inesperado (lo que no es extraño en nuestro Macondo), Pérez y Caballeros son ?serán? los protagonistas principales de las próximas elecciones.
¿Lo serán también Giammattei y Suger? Es posible, pero no estoy tan seguro que la bolsa de los financistas alcance para todos los candidatos de derecha que es a la línea que pertenecen estos políticos. Evidentemente, es demasiado temprano para vaticinar el futuro, pero como dirían los díscolos de los encuestadores «esta es una fotografía de hoy» que podría variar con el tiempo.
Ojo con Harold Caballeros. Es un personaje interesante, con una sólida formación académica, capacidad de persuasión, uso adecuado del discurso político y una intuición casi «divina» para entender los corazoncitos de los votantes. El que haya sido (o sea) un pastor «exitoso» lo vuelve un experto en conversiones y esa capacidad no es nada despreciable en el ruedo político. Una persona que sabe sacar dinero a los ricos, transforma a los borrachos y llena iglesias de creyentes convencidos, es alguien peligroso para cualquiera que aspire competir con él para unas elecciones.
Lo malo, porque nada es perfecto, es que tendremos a dos candidatos usando a Dios para beneficio propio: uno diciendo «Dios bendiga a Guatemala» y el otro acuñando saber qué frase inteligente poniendo al Creador de su parte. Como de costumbre, Dios no se define políticamente y, como si fuera oligarca, pone los huevos en todos los canastos. Al final, aparentemente, resulta bendiciendo a todos. Bien nos valdría pedirle que aparezca para que se defina de una vez y nos responda la pregunta: ¿Eres de derecha o de izquierda? ¿O también te crees el cuento del centro? ¿O vas a decir que eres técnico?
Otto Pérez también tiene mucho futuro. Algunos ya lo ven muerto políticamente, pero la historia ha demostrado que si se mueve bien el tablero las cosas pueden cambiar a su favor. Casos hay en abundancia: Colom, Lula, Ortega y muchos más que usted conoce. Además, el capital político luego de estas elecciones no es despreciable. El problema a futuro, vuelvo de nuevo a lo mismo, es ganarse el corazón de los financistas y ese si es un obstáculo a vencer.
A los de la UNE, entonces, es conveniente sugerirles que dejen de celebrar y se concentren en trabajar. Hay que decirles que no comiencen a meter las patas olvidando piezas claves en el ajedrez político porque de error en error de repente se les puede venir un jaque mate y, ahora sí, perdemos todos.