Olvidos peligrosos


Los medios escritos informaron esta mañana que ílvaro Colom convocó ayer a los partidos de oposición para acordar consensos y garantizar así­ cierta gobernabilidad. Hasta aquí­ la noticia no representa mayor sorpresa. Ya se sabe que el nuevo presidente vení­a anunciando dicha reunión desde hace tiempo. Lo extraño está en haberse olvidado de dos personajes de los cuales se hablará mucho en los próximos años: Otto Pérez y Harold Caballeros.

Eduardo Blandón

¿Simple olvido o estrategia? Sólo Dios y ellos lo saben, lo cierto es que tratar de disminuir a dos polí­ticos con un potencial enorme en una reunión de aparente trascendencia es un error que sólo puede caber en polí­ticos que, para ser buena gente, todaví­a no salen de la emoción por haber alcanzado el poder. A menos que ocurra un milagro o un cambio brusco e inesperado (lo que no es extraño en nuestro Macondo), Pérez y Caballeros son ?serán? los protagonistas principales de las próximas elecciones.

¿Lo serán también Giammattei y Suger? Es posible, pero no estoy tan seguro que la bolsa de los financistas alcance para todos los candidatos de derecha que es a la lí­nea que pertenecen estos polí­ticos. Evidentemente, es demasiado temprano para vaticinar el futuro, pero como dirí­an los dí­scolos de los encuestadores «esta es una fotografí­a de hoy» que podrí­a variar con el tiempo.

Ojo con Harold Caballeros. Es un personaje interesante, con una sólida formación académica, capacidad de persuasión, uso adecuado del discurso polí­tico y una intuición casi «divina» para entender los corazoncitos de los votantes. El que haya sido (o sea) un pastor «exitoso» lo vuelve un experto en conversiones y esa capacidad no es nada despreciable en el ruedo polí­tico. Una persona que sabe sacar dinero a los ricos, transforma a los borrachos y llena iglesias de creyentes convencidos, es alguien peligroso para cualquiera que aspire competir con él para unas elecciones.

Lo malo, porque nada es perfecto, es que tendremos a dos candidatos usando a Dios para beneficio propio: uno diciendo «Dios bendiga a Guatemala» y el otro acuñando saber qué frase inteligente poniendo al Creador de su parte. Como de costumbre, Dios no se define polí­ticamente y, como si fuera oligarca, pone los huevos en todos los canastos. Al final, aparentemente, resulta bendiciendo a todos. Bien nos valdrí­a pedirle que aparezca para que se defina de una vez y nos responda la pregunta: ¿Eres de derecha o de izquierda? ¿O también te crees el cuento del centro? ¿O vas a decir que eres técnico?

Otto Pérez también tiene mucho futuro. Algunos ya lo ven muerto polí­ticamente, pero la historia ha demostrado que si se mueve bien el tablero las cosas pueden cambiar a su favor. Casos hay en abundancia: Colom, Lula, Ortega y muchos más que usted conoce. Además, el capital polí­tico luego de estas elecciones no es despreciable. El problema a futuro, vuelvo de nuevo a lo mismo, es ganarse el corazón de los financistas y ese si es un obstáculo a vencer.

A los de la UNE, entonces, es conveniente sugerirles que dejen de celebrar y se concentren en trabajar. Hay que decirles que no comiencen a meter las patas olvidando piezas claves en el ajedrez polí­tico porque de error en error de repente se les puede venir un jaque mate y, ahora sí­, perdemos todos.