El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se declaró no culpable en su testimonio ante la comisión que investiga los errores de la guerra en Líbano en julio y agosto pasados, que publicó hoy una versión expurgada por la censura militar.
En particular, Olmert rechazó la responsabilidad del fracaso de la operación de gran envergadura lanzada el 12 de julio en represalia por un ataque de la milicia chiíta Hezbolá, que ese día tomó prisioneros a dos soldados israelíes.
«En una visita al Estado Mayor antes del inicio de la guerra, el jefe del Estado Mayor (el general Dan Halutz) me dijo: ’dispones de un ejército de calidad, fuerte y listo para cumplir con éxito todas la misiones que se le confíen’. Yo no podía saber que ése no era el caso», alegó Olmert ante la comisión.
«El ejército se decepcionó a sí mismo», sentenció.
En relación a su papel, Olmert afirmó que podía cometer «errores». «Pero pienso que actuamos de manera apropiada y responsable», acotó.
«Todo el mundo dijo que había que responder duramente. Todo el mundo sabía que una réplica dura culminaría en una reacción muy dura que alcanzaría la retaguardia y nos obligaría a actuar», afirmó Olmert.
«Si hubiésemos dejado pasar 48 horas sin hacer nada, habríamos roto la dinámica internacional que actuaba en favor nuestro de manera excepcional», arguyó.
«Sabíamos de antemano que (Hezbolá) iba a bombardear nuestra retaguardia y teníamos que tomar una decisión: no actuar, o ser los primeros en actuar», prosiguió.
«Dimos el primer golpe y sabíamos que ésto iba a durar en el mejor de los casos varias semanas, o de algunos días a varias semanas (…) Todo el mundo sabía que no se iba a acabar después de haber dado el primer golpe», dijo.
Por su parte, el general Halutz, que dimitió en enero sin esperar las conclusiones de la comisión, afirmó en su declaración que «la guerra duró demasiado tiempo (34 días)» y que ése fue «el fracaso más claro».
Halutz también admitió que debería haber previsto «antes» una operación terrestre de gran envergadura.
El ministro de Defensa, Amir Peretz, cuya declaración también fue publicada, sostuvo que no había sido informado por el ejército del hecho que las tropas regulares y los reservistas carecían de entrenamiento.
«Me di cuenta una vez que la operación ya había sido lanzada», destacó, afirmando que una semana después del comienzo de la guerra había sido partidario de una «una operación terrestre, lo cual el primer ministro rechazó categóricamente».
El 30 de abril, la comisión de investigación había publicado las conclusiones de su informe preliminar sin publicar los testimonios de Olmert, de Peretz y de Halutz.
La comisión denunció entonces el «severo fracaso» de esos tres responsables, pero no exigió explícitamente la dimisión del jefe del gobierno, del ministro de la Defensa y del general Halutz.
Durante los 34 días que duró la guerra, los ataques israelíes provocaron la muerte de más de 1.200 libaneses, en su gran mayoría civiles, mientras que 160 israelíes, sobre todo soldados, perdieron la vida.
Durante este periodo, Hezbolá disparó unos 4.000 cohetes contra Israel, obligando a un millón de israelíes a vivir en refugios o a ser evacuados hacia el sur.
La operación no logró los objetivos declarados por Olmert, ya que el ejército israelí no pudo impedir que Hezbolá siguiera disparando cohetes contra la región de Galilea, y tampoco obtuvo la liberación de los soldados prisioneros.