Olmert acorralado, levanta «el hacha»


La carrera por la dirección del partido centrista Kadima comenzó formalmente hoy ante el inminente reemplazo de su jefe, el primer ministro israelí­ Ehud Olmert, que levantó el hacha de guerra contra la canciller Tzipi Livni, la favorita en la sucesión.


Con el voto de 91 miembros sobre un total de 180, el comité central del Kadima, reunido la noche de ayer, modificó sus estatutos, eliminando de esta manera el último obstáculo que impedí­a la celebración de elecciones primarias.

«Todaví­a debe establecerse la fecha precisa de la votación», indicó el portavoz del partido, Schmuel Dahan.

Las instancias de la formación decidieron que estos comicios se realizarán a mediados de septiembre y que las candidaturas a la dirección del partido deberán presentarse durante la primera quincena de agosto.

Mientras tanto, la hostilidad entre Olmert y su ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, que encabeza los últimos sondeos sobre la dirección del Kadima, es evidente.

«Temo por el futuro del Estado de Israel si Livni llega al poder. Ella es incapaz de tomar decisiones. Es influenciable y no tiene confianza en sí­ misma», dijo Olmert a sus allegados en unas declaraciones publicadas hoy por todos los medios de comunicación.

«Pierde el control fácilmente, hasta el punto de ponerse a temblar. Creedme, no es capaz de llevar adelante una polí­tica», añadió, calificando a Livni de «traidora» y de «mentirosa».

Ni en el Kadima ni en la presidencia del Consejo se han confirmado o desmentido estas declaraciones.

A esta situación se ha llegado después de que el hombre de negocios americano, Morris Talansky, principal testigo del caso de corrupción en el que está implicado Olmert, fuera sometido hoy a un quinto contrainterrogatorio en el tribunal del distrito de Jerusalén por los abogados del primer ministro.

Estos abogados volvieron a hacer numerosas preguntas para intentar desestabilizar a Talansky haciendo aparecer contradicciones y vací­os en su memoria para confundirle y hacerle perder credibilidad.

En una declaración abrumadora en el mes de mayo, Talansky habí­a afirmado haberle dado más de 100 mil dólares en efectivo, en sobres, durante unos 15 años.

Olmert negó toda malversación y reconoció haber recibido fondos para financiar sus campañas electorales, principalmente la del ayuntamiento de Jerusalén, en 1999 y 2003. Pero los numerosos escándalos que le han salpicado han deteriorado su imagen.

Ayer, en una intervención en el Centro Israelí­ por la Democracia, Livni habí­a estimado, en alusión a Olmert, que «cuando uno es culpable de un delito castigado con prisión, debe renunciar a sus funciones públicas».

La ministra es la favorita entre los rivales que participan en la carrera por la dirección del Kadima: Shaul Mofaz (Transporte), Avi Dichter (Seguridad Interior) y Meir Sheetrit (Interior).

Según los medios de comunicación israelí­es, el fiscal del Estado Moshe Lador ha sugerido que dentro de algunas semanas se podrí­a abrir una causa judicial contra el primer ministro.

Este último ha indicado que en ese caso dimitirí­a. Pero todaví­a tiene la esperanza de poder limpiar su nombre de los casos de corrupción en los que está implicado y no ha excluí­do presentarse a las primarias del Kadima.

Según varios camaradas del partido de Olmert, citados hoy por la prensa, éste está convencido de que el escrutinio tendrá un resultado nefasto para él, pero quiere irse con la cabeza alta y aferrarse al poder hasta la elección de su sucesor.