La amenaza de paros y marchas de mineros y otros sectores sociales en Perú desde el 12 de este mes, aprovechando la Cumbre de América Latina y la Unión Europea, llevó al presidente Alan García a pedir que se usen las armas «para detener el peligro».
Las protestas servirán para reclamar una serie de derechos laborales, como aumentos salariales y el cumplimiento de acuerdos firmados, pero el gobierno sostiene que esconden la intencionalidad política de enturbiar el normal desarrollo de la cumbre.
El presidente Alan García, en alusión a las anunciadas protestas, pidió que ante el bloqueo de rutas la policía actúe con «energía y acción, ni un minuto de demora».
«El 80% del Perú pide orden, energía, severidad, sanción; no pide compromiso, conciliación; la población quiere que se usen las armas para detener el peligro», afirmó la víspera el mandatario.
A comienzos de semana trabajadores de la minera Casapalca ocuparon una vital ruta del centro del país reclamando que la empresa cumpla con los aumentos salariales prometidos.
Esa acción precede a la huelga por tiempo indefinido que iniciará el lunes la Federación Nacional Minera, que tiene 70 mil agremiados en todo el país.
«Nosotros no hemos pensado en la cumbre presidencial cuando definimos nuestra huelga, pero no tenemos otra salida; lo contrario sería retroceder», advirtió Luis Castillo, secretario general del gremio, quien aseguró que si se resuelven sus pedidos no habrá huelga.
El dirigente aseguró que la paralización incluirá a los grandes yacimientos de Yanacocha (oro) del gigante estadounidense Newmont, Antamina (zinc y cobre) de la canadiense Billington, Southern Perú (cobre) del Grupo México y la china Shougang (hierro), entre otras empresas.
Castillo, quien aseguró que la huelga tendrá carácter pacífico, denunció que las empresas transnacionales ejercen fuerte presión para que no se solucionen sus demandas.
El martes 13, día en que arranca la cumbre, La Federación de Trabajadores de Essalud (seguridad social) efectuará un paro de 24 horas exigiendo que se cumplan acuerdos sucritos el año pasado que les otorgan incrementos salariales.
Las protestas englobarán también a organizaciones sociales de los departamentos sureños de Cusco, Arequipa Tacna y Puno, que han programado un paro de 48 horas para los días 14 y 15, cuando estará en pleno desarrollo la cumbre, programada del 13 al 17 de abril.
Los gremios sindicales y populares de esos departamentos reclaman que el gobierno dicte una ley para una mejor redistribución de las utilidades mineras entre los gobiernos regionales, entre otros pedidos.
El empresario Ricardo Vega Llona, presidente de la comisión organizadora de la cumbre, dijo que esa cita no se verá afectada por las protestas para esos días pues los gremios sindicales tienen convocatoria limitada.
«Los dirigentes están tratando de colgarse de la Cumbre para llamar la atención y opacarla, pero estoy seguro de que la población no respaldará ese tipo de actitudes», aseveró.
El ministro del Interior, Luis Alva Castro, dijo que 95 mil policías brindarán seguridad durante la cumbre.