Oleada de ataques en Afganistán


Investigadores afganos escudriñan el lugar del atentado, en uno de los ataques ocurridos en Kabul hoy.

Diez soldados franceses murieron ayer y hoy en una oleada de ataques de los talibanes afganos, que también intentaron penetrar por segunda vez en 24 horas en una base bajo control estadounidense, con un balance de 13 insurgentes muertos.


Los combates cerca de Kabul se iniciaron ayer, cuando fue atacada una patrulla de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en el distrito de Sarobi, a unos 50 kilómetros al este de la capital.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, confirmó desde Parí­s el balance de 10 paracaidistas muertos y 21 heridos. Sarkozy tení­a previsto dirigirse este mismo martes rumbo a Afganistán.

La emboscada de los talibanes derivó luego en unos encarnizados combates que se prolongaron durante horas, hasta que una unidad de apoyo aéreo pudo rescatar a los soldados franceses.

«Esta tarde iré a Afganistán para (…) asegurar (a los militares) que Francia está a su lado», declaró Sarkozy en su comunicado oficial.

«Mi determinación está intacta. Francia está decidida a proseguir la lucha contra el terrorismo, en favor de la democracia y la libertad. La causa es justa y es un honor para Francia y sus Fuerzas Armadas defenderla», añadió.

La emboscada fue «de una extrema violencia», según Sarkozy.

Las pérdidas francesas son las primeras desde el refuerzo de la presencia militar de Francia en Afganistán anunciada por Sarkozy en la cumbre de la OTAN en Bucarest, en abril.

Hasta este incidente, las tropas francesas, desplegadas en Afganistán desde 2003, habí­an perdido 12 soldados en este paí­s.

Se trata del mayor número de bajas del ejército francés en una misión en el exterior desde la muerte de 58 militares en Lí­bano, en 1983.

Por otra parte, decenas de insurgentes suicidas talibanes atacaron una base militar estadounidense en el este de Afganistán por segunda vez en 24 horas.

La ISAF bajo mando de la OTAN confirmó que la base Camp Salerno, en la ciudad de Jost (este), a 30 km de la frontera con Pakistán, habí­a sido atacada, aunque sólo pudo dar pocos detalles.

«Nos informaron acerca de atacantes suicidas», declaró un responsable de la ISAF en Kabul.

La base también recibió disparos de mortero y de lanzacohetes.

Un oficial del ejército afgano, que pidió el anonimato, señaló que cuatro soldados estadounidenses resultaron heridos. El ejército de Estados Unidos no confirmó estos datos inmediatamente.

En esta misma base, un coche bomba dejó un saldo el lunes de 10 civiles afganos muertos y 13 heridos.

El gobernador de Jost, Arsala Jamal, informó que «unos 30 talibanes intentaron atacar la base de Salerno».

«Fueron rechazados. Encontramos restos de seis cuerpos, todos ellos con chaquetas cargadas de explosivos», declaró.

El portavoz del ministerio afgano de Defensa, el general Mohammad Zahir Azimi, declaró que los «terroristas» que habí­an atacado la base eran quince.

«Trece asaltantes murieron, seis de ellos perecieron al hacer estallar sus cargas, otros seis murieron en las explosiones y uno falleció por los disparos de los comandos. Sus cuerpos fueron encontrados», precisó Azimi.

Cuatro soldados afganos resultaron heridos, añadió.

Los talibanes fueron expulsados del poder por la invasión estadounidense de 2001.

No obstante, pudieron reorganizarse y numerosos grupos de combatientes se refugiaron en Pakistán, para lanzar una lucha armada insurgente que según las fuentes militares ha atraí­do a milicianos de otras partes del mundo árabe.