Ojo por ojo…


De unos dí­as a la fecha no se habla más que de frenar esa ola de violencia, que de pronto parece un tsunami. Hoy notamos más gracias a los medios de comunicación, algo creo yo, ya cotidiano para muchos: la inseguridad, el miedo, el duelo.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Y no es que reste relevancia a los hechos sucedidos recientemente al llamarlos cotidianos, es que ya lo son, y me preocupan, porque yo, como muchos de quienes me leen, salgo todos los dí­as por las calles de esta ciudad exponiéndome a todos los peligros que nuestra impune cultura nos ha heredado.

Lo planteo así­ porque la violencia no es un problema nuevo en nuestra sociedad, hoy matan a siete pilotos, el año pasado asesinaron con saña a cientos de mujeres, otro montón fue violentada en su propia casa y hace menos de 15 años, todaví­a tení­amos un conflicto armado latente.

Y ahora, cuando se dan cuenta de lo que vivimos, o cuando el hartazgo llegó al tope, deciden que para acabar con todo esto la única solución es la pena capital, qué estupidez, en un paí­s en donde la impunidad reina, el dinero manda y el que tiene poder abusa, es absurdo e inaudito que pretendan imponer algo como esto, es vergonzoso además que siendo un paí­s que «vive» ahora bajo una socialdemocracia, donde la vida es un derecho fundamental, queramos hacer cumplir la ley con reglas arcaicas y salvajes.

No comparto en lo más mí­nimo el querer combatir la violencia con violencia. Sé que muchos me dirán que si yo estuviera en lugar de algún familiar de esos pilotos pensarí­a distinto, pero no es así­. Personalmente sé lo que significa que un ser querido sea arrebatado por la violencia y sin embargo, no puedo imaginarme señalando al responsable para que le quiten la vida, porque esa persona seguramente tiene hijos, que como yo vivirí­an el resto de sus dí­as extrañando a un ser querido, y es que ellos no tienen la culpa de lo que su padre pudo hacer, y al final de cuentas una vida no se recupera acabando con otra.

Si el Presidente es consecuente con su discurso y va a gobernar con inteligencia debe vetar esta ley que lo único que pide es sangre, y ya se ha derramado mucha en el paí­s. Para evitar la violencia hay que darle a la población salud, educación y trabajo. No caiga en el juego señor, no se manche las manos.