Ojo a la economí­a


No deja de ser más alentador que las autoridades monetarias por fin hayan decidido ponerle atención a la crisis mundial y ajustar sus previsiones para el año entrante, porque hay que recordar que inicialmente en el Banco de Guatemala reiteraron que tení­amos una especie de blindaje ante lo que estaba ocurriendo en todo el mundo. La verdad es que la globalización tiene efectos directos en la forma en que una crisis que afecta a las mayores economí­as mundiales tiene que afectar a los paí­ses más pobres y eso es algo que no podemos ignorar de ninguna manera.


Creemos que en los próximos meses la población guatemalteca resentirá los efectos de la crisis y, como siempre ocurre, la misma tendrá mayor duración entre nosotros porque la reactivación se sentirá primero en los grandes centros de poderí­o económico y tomará su tiempo en llegar hasta estos lugares. De la misma manera en que en el seno de una sociedad los más pobres son los que más sufren los efectos de una crisis, también en el concierto mundial resulta que los más pobres son los más afectados porque aunque proporcionalmente el efecto sea menor, en lo que se refiere a los individuos puede ser devastador.

El Gobierno, a nuestro juicio, tiene poca conciencia de lo que significa la crisis y a lo largo de este año que está por terminar no hubo una muestra de que estuvieran pensando en cómo encararla de la mejor forma. Agobiados como estamos por la violencia, no nos hemos dado cuenta de las grandes carencias que hay en el tema económico donde el equipo no es mucho mejor que el que está al frente de la seguridad y no se les observa realmente una comprensión clara y precisa de lo que se nos viene.

Basta insistir en que el mismo Banco de Guatemala presumió tontamente de que el paí­s no sufrirí­a ningún efecto de la crisis para entender hasta qué punto nuestros técnicos están ajenos a lo que se viene. Porque empezando por el frenazo en el crecimiento de las remesas, columna vertebral de nuestros ingresos, hasta la reducción de la demanda de los productos que exportamos, todo hará que se reduzca seriamente el crecimiento económico y eso, ya lo sabemos, se traduce en mayor problema para la gente pobre.

Evidentemente los que tienen mayor holgura económica podrán soportar de mejor forma la crisis y c

apearla sin que les afecte de manera dramática, pero para los más pobres, los que tienen empleos e ingresos precarios, serán los que sufrirán en forma muy directa sus consecuencias. Ojalá que el Presidente imponga a sus colaboradores mayor sentido de responsabilidad para que no nos agarre el peor momento con los calzones en la mano.