Ojalá Zapata persuadiera al gabinete


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Esta semana, el comisionado Presidencial para el Desarrollo Rural Integral, Adrián Zapata, hizo una presentación sobre las políticas públicas que se están orientando para alcanzar el desarrollo en la provincia guatemalteca, donde gran parte de la población presenta desnutrición, debido, entre otras cosas, a que su forma de vida solo permite hacer trabajos agrícolas de subsistencia.

Luis F. Arévalo A.
lufearevalo@yahoo.es


En un momento de su disertación, cuando empezaba a razonar que hablar de acceso a tierra es un tema tabú en este país, inesperadamente las bocinas comenzaron a hacer interferencia. Y no es que uno crea en espíritus chocarreros ni mucho menos, pero precisamente eso pasa cuando se comienza a discutir temas como ese.

Es decir, se hace gran ruido mediático y hasta legal, tachando de retrógrada a cualquiera que hable de acceso a tierra o se dice que quiere implementar un modelo económico que nunca funcionó en el pasado. Y es que no se llega a comprender que puede haber una excelente combinación en cuanto a políticas públicas en casos como este.

Las personas que escuchaban la charla irremediablemente echaron a reír con la casualidad de la interferencia y el comentario de Zapata.

Es inexplicable todavía lo lamentable que en este país es que temas tan importantes para el desarrollo, como el acceso a tierra de parte de personas que puedan hacerla producir, se considere algo irrelevante para la implementación de una política seria y acorde a la realidad nacional.

Lo reconfortante, en este caso, es saber que dentro del equipo de gobierno del presidente Pérez Molina, al menos hay funcionarios con los pies puestos sobre la realidad, en la Tierra.

El comisionado explicaba la estrategia denominada “Las dos puertas”, que consiste en una combinación de las múltiples formas de crear empleo en el área rural. Esto, considerando que está comprobado que sentarse a esperar o crear condiciones para la atracción de inversión privada, no permite que el desarrollo rural se alcance de forma plena y que el Estado tampoco, en este momento, puede atender la problemática en su totalidad.

Lo verdaderamente interesante de esa estrategia, es que está considerando la combinación del mercado y el Estado para lograr que las condiciones de vida de los productores de subsistencia de las provincias del país, logren transformar su forma de producción de manera tal que se convierta en excedentaria y de esa cuenta incluso posteriormente se pueda comercializar.

Claro que la estrategia suena de maravilla, y ojalá que se logre implementar adecuadamente y que consiga los objetivos trazados, que entre otras cosas y relacionado con otros programas, es la reducción de la desnutrición crónica en diez por ciento al final de este período de gobierno.
Insisto en que es relevante el hecho de que algunos funcionarios piensen en el Estado como actor importante para generar desarrollo, sobre todo porque existe entre la mayor parte de funcionarios el pensamiento o convicción -muy errado, por cierto- de que el Estado es solamente facilitador de las condiciones para atraer inversión privada y que es ésta la única capaz de crear nuevos empleos formales.

Solo hace falta escuchar a los mandatarios para identificar que el discurso ni siquiera se comprende, y al afirmar que el Estado es simplemente un facilitador solamente se endulza el oído de algunos empresarios -que hasta gobierno hacen- que rápidamente se vuelcan a ovacionarlo.

A pesar de esto, esperaría, aunque quizá inútilmente, que Zapata lograra impregnar al gabinete parte de su convicción de que el Estado no puede simplemente permanecer aislado y expectante de lo que ocurre en el campo económico.

Con la estrategia de “Las dos puertas”, si se implementa como se ha planteado, podría concretarse una verdadera combinación, sin extremos libertarios ni estatistas, de esfuerzos públicos y privados que permitan construir el desarrollo humano para la población rural del país.