Ojalá recorra el espinazo de América


Viendo casos como el de Fujimori, el de la familia de Pinochet y la investigación que se hace en México sobre señalamientos de enriquecimiento ilí­cito de Vicente Fox y de su polémica esposa, a uno le entra el deseo de que el precedente se afiance y prenda para recorrer todo el espinazo de esta nuestra América tan esquilmada por polí­ticos corruptos y sinvergí¼enzas que en vez de servir a sus pueblos, se dedican a robarse hasta el último centavo y a hacer negocios de todo calibre.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Así­ como poco a poco se fue propagando la tendencia democrática en una región que tení­a como caracterí­stica la sucesión de golpes de Estado y gobiernos militares autoritarios, puede ser que nos llegue el dí­a en que se vaya también propagando la tendencia a combatir la corrupción y perseguir allende las fronteras a los pí­caros que se encargan de amasar fortunas en el ejercicio del poder. Porque si los cuartelazos fueron el sello de esta región durante casi dos siglos y ahora vemos que en prácticamente todos lados los pueblos eligen a sus gobernantes, también podemos alentar la esperanza de que ese nuevo sello que nos han impuestos esos gobernantes electos, el de la corrupción y los negocios multimillonarios, pueda correr la misma suerte y para ello hace falta que se sienten precedentes ejemplares.

Por eso entusiasma tanto ver que el brazo de la justicia puede llegar no sólo a los ladrones sino a sus parientes para que devuelvan el dinero mal habido. Tiene que considerarse como algo muy sano que se haya dado un proceso de investigación eficiente en Perú para darle consistencia a la solicitud de extradición de Fujimori y que ese japonés que navegó con bandera de honesto mientras se forraba en pisto esté enfrentando un proceso que le puede significar la pena de cárcel. Lo mismo puede decirse de Fox, el mandatario mexicano que durante su campaña lanzó sapos y culebras contra los gobiernos del PRI por la corrupción, pero cuya familia se benefició de muchos negocios realizados a la sombra del poder y que fueron oportunamente señalados por dirigentes en el vecino paí­s y que ahora se investigan institucionalmente.

Pero indudablemente que lo mejor de todo es que los herederos de esos dineros mal habidos entiendan que no podrán gozarlos porque aunque el ladrón haya muerto, de todos modos serán perseguidos y el Estado exigirá que sean devueltos los fondos mal habidos. Ese gesto que vimos en Chile, aunque ahora un juez haya permitido la libertad condicional de los encartados, es posiblemente el factor que más hace pensar que pueda haber un reguero de honestidad, de decencia y de dignidad en estos pueblos latinoamericanos que durante años han visto cómo sus dirigentes se roban recursos que hacen falta para atender las evidentes necesidades de tanta gente que vive en la pobreza.

Reconozco que en eso, como en otras cosas, Guatemala corre el riesgo de siempre llegar tarde, pero como más vale tarde que nunca y hay que confiar en que los males no sean eternos, aunque duren más de cien años, vale la pena alentar la esperanza de que llegue el dí­a en que también aquí­ tengamos un aire con remolino para perseguir a los sinvergí¼enzas y obligarlos a rendir cuentas y a devolver los dineros mal habidos porque no es justo que los electos para servir, terminen siendo pí­caros de siete suelas que se levantan hasta la última ficha que pueden.