Semeja mecanismo de defensa tal deseo. Anida en los sentimientos de todos. Anhelo tesonero por un peregrinaje mejor de valores recónditos. La intencionalidad multánime y auténtica responde a la brevedad. Algo más expresado en otro destino resulta erosionado por parte de gente mal nacida en búsqueda de insidiar siempre y a la mayor brevedad posible.
Con antelación marcada, parte de los avatares de la época adquiere acrecentamiento. La pluralidad poblacional deja de ser taciturna; al contrario, rebasa efecto multiplicador a manos llenas. El ambiente propicio coadyuva y motiva esa expresión que inicia con el conocido vocablo de ojalá.
El feliz Año Nuevo dejó desde tiempos ha de ser dicho con sinceridad. Es actualmente un lugar común, expresado momentáneamente al calor furibundo etílico y la consiguiente euforia volátil. A cargo de los medios de comunicación social, mayormente merced a la publicidad y mercadeo.
Poner cada quien su cuota será una apertura afortunadamente, no el ingreso de los doce meses correspondientes por la puerta trasera. Tampoco a la espera que sea una mano predestinada. Desde los primeros pasos, jamás turbulentos, sino de convergencia por demás utilitaria y digna.
Una excitativa con rostro intencionado a los demás. Urge apretar filas, puesto que la unión hace la fuerza y el logro del objetivo sustancial. La certeza de mérito es marcador evidente una vez más. Afianzar posiciones conviene sobremanera en aras de beneficios al colectivo nacional.
El ojalá implica planes y proyectos operacionales por igual a guatemaltecos naturales, pero también a naturalizados. No vale por ningún motivo baladí incurrir en diferencias del todo dañinas, que a la postre son malos pasos en coincidencia con el arranque del nuevo año tan cercano.
Revertidos de ánimo vencedor que rompe amarras aquí y allá, sin excluir el acullá. Sin dar marcha atrás en ningún momento será la receta utilitaria al pie de la letra también. Por consiguiente, mantengamos ese trazo direccional en todo trance que exhibirá el inicio deseable de 2012.
Vale mucho no confiar en voracidades de ofrecimientos dondequiera. Concluyen siendo meros desmanes hundidos en charcas pestilentes. Sólo comer ansias en el sentido que factores endógenos y exógenos lleven la delantera, aleja demasiado las posibilidades. Es prioridad uno engrosar el núcleo.
Existen constantemente posiciones contrarias: optimistas y pesimistas en tal caso. Las generan condiciones prevalecientes del entorno. A la vanguardia y por ello avasallador: la inseguridad, violencia y delincuencia apoderadas hasta del último rincón del territorio patrio. Despojarse por lo tanto del egoísmo transgresor, opuesto al deber social, histórico, biológico y cultural que los humanos debemos cumplir. Ese ojalá, deseo ferviente eliminará cualquier posición distinta. Pese a coyunturas imperantes, interesa batir palmas unidas, no lágrimas por supuesto.
Cuando escuchemos el ojalá iniciemos el 2012 con buen pie, hagamos el mejor esfuerzo personal y grupal. Reciproquemos sin temor a dudas tal deseo feliz que obliga a participar con enorme fortaleza a la consecución de una nueva vida, animada de esperanzas en sentido creciente.
Tengan en cuenta las autoridades de Gobierno que es un año bisiesto. Por aquello del pernicioso campo del absurdo, relativo a creencias supersticiosas aun con fanáticos en boga. Hagan más llevadero el marco y plataformas del mismo a la población en general. Nada les cuesta.