Cuando el Presidente de la República tomó posesión del cargo, se convirtió en el Comandante General del Ejército, por lo que se procedió a entregarle el Bastón de
Mando como muestra de subordinación. Durante la ceremonia externó más o menos las siguientes palabras: «Si ustedes me dan su fidelidad, yo también sé ser fiel». Este ofrecimiento considero que fue innecesario y mas bien una ligereza, pues en la subordinación está implícita la fidelidad.
Un mes después, el Presidente en un discurso ofrece abrir los archivos secretos del Ejército, para que los que cometieron delitos, sean condenados. Esto aunque es inconstitucional, no rompe el pacto de fidelidad que el ofreció, pues es normal que un político actúe como político y ofrezca algo que él sabe que no se puede hacer, sólo para consumo de la audiencia.
Posteriormente el Presidente externa opinión que esta idea la tenía planificada desde hace rato o sea que el mismo reconoce que tuvo tiempo de pensarlo y que no lo había hecho público, para que no se fueran a desaparecer los archivos. Este sí es un acto de infidelidad hacia el Ejército y rompe su ofrecimiento, aunque en esa institución tienen un dicho que dice: «El que manda, manda, y si se equivoca, vuelve a mandar», que se puede aplicar perfectamente a este caso.
Lo serio de todo esto no es cuestión de fidelidad o infidelidad, sino es asunto de gobernabilidad, pues quién le asegura que el día de mañana no se de un amotinamiento o un pequeño levantamiento como el ocurrido en Livingston y que las fuerzas de seguridad se nieguen a actuar, porque saben que no pueden esperar apoyo de sus jefes superiores en el caso de que la situación se complique, ya que si como resultado de querer controlarla hay muertos, saben que irán a parar a la cárcel como le pasó a un oficial indígena llamado Laclán Chaclán, a quien las turbas intentaron desarmar.
Muchos son los felices con ese ofrecimiento, porque en su afán de venganza o de su odio hacia la institución armada, no pueden ver mas allá de su nariz, que algo que puede ser bueno y satisfactorio en este momento para ellos, puede ser en el futuro motivo de una seria ingobernabilidad, no como sucede ahora, que lo que tenemos son apenas indicios de este mal, pero que puede llegar a agravarse, si por esta infidelidad, dejan de actuar las fuerzas de seguridad.
Aunque algunos sabemos que esto tiene dedicatoria, pues se escogieron los años que estuvieron al mando del país, los perseguidos de Stein y LaRue, que algún compromiso o componenda hicieron con el actual presidente, pues se dio cuenta la Cicig por la que tanto abogaron para sentenciar a Ríos Montt sería un fracaso al ser este electo diputado al Congreso de la República y que el numero de diputados de su partido fuera lo suficientemente importante, para que el gobierno necesitara de ellos.