El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llega hoy a Tegucigalpa para pedir la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya al nuevo gobierno hondureño encabezado por Roberto Micheletti, que se dijo dispuesto a adelantar la elección presidencial.

Micheletti, en un gesto orientado a crear distensión, aseguró que no tendría reparos en adelantar la fecha de los comicios, inicialmente previstos para el 29 de noviembre.
«Siempre y cuando el Tribunal (Supremo de Elecciones) haya hecho algún arreglo con el Congreso Nacional, enmarcado dentro de la ley, cualquier día es bueno para nosotros», declaró.
La entrega del poder al mandatario electo en dichos comicios está fijada para el 27 de enero, pero Micheletti no precisó si estaría dispuesto a adelantar también esa fecha.
Insulza tiene previsto permanecer menos de 24 horas en Honduras y anunció que su papel no será el de negociar, sino el de reclamar la restitución de Zelaya, quien fue expulsado del país por los militares el domingo, en cumplimiento de una orden judicial.
«No vamos a Honduras para negociar. Vamos a pedir que se deje de hacer lo que se ha estado haciendo hasta ahora», dijo el secretario de la Organización de Estados Americanos desde Georgetown, capital de Guyana.
Su agenda en Tegucigalpa incluye una reunión con la Corte Suprema de Justicia y con la Fiscalía General de Honduras, pero no está previsto un encuentro con Micheletti, cuyo gobierno no es reconocido por el organismo regional.
Micheletti ha descartado tajantemente un regreso de Zelaya al poder, pese al ultimátum de la OEA que expira mañana. De no ser acatado, el organismo interamericano podría expulsar al país de su seno.
La posibilidad de que se anticipen los comicios fue de inmediato rechazada por el presidente venezolano Hugo Chávez, quien ha encabezado la ofensiva para que se restituya a Zelaya, uno de sus aliados en la llamada Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).
Chávez reforzó anoche sus presiones al anunciar la suspensión del envío de petróleo venezolano a Honduras. Este país se beneficia de envíos subsidiados del combustible pactados con Venezuela y de los que depende para su normal abastecimiento.
El mandatario venezolano insistió en que no reconocerá al gobierno que surja de un eventual anticipo de los comicios y puso en duda que pueda haber resultados limpios en las actuales condiciones.
En tanto, Zelaya estuvo ayer en Panamá, donde anunció su intención de retornar a su país el domingo, y luego viajó a El Salvador para reunirse con el presidente Mauricio Funes. Desde allí hizo un llamado a sus compatriotas para que «no se amilanen» y que marchen a Tegucigalpa para protestar «pacíficamente» contra el golpe de Estado.
«No se dejen vencer ni se amilanen, sientan la fuerza del espíritu y caminen a Tegucigalpa», declaró antes de partir a otro país centroamericano que no fue precisado.
Zelaya anunció que será acompañado en su regreso por los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner, y de Ecuador, Rafael Correa, además de premios Nobel de la Paz como la guatemalteca Rigoberta Menchú.
Hoy están previstas nuevas manifestaciones en Honduras de sus partidarios, pero también de las organizaciones que respaldan al gobierno surgido tras el golpe de Estado.
Mientras tanto, organismos de derechos humanos han denunciado una ola de represión con decenas de detenciones por parte del gobierno de Micheletti, que ha suspendido garantías constitucionales y que mantiene un toque de queda vigente hasta hoy.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, pidió a los hondureños antes de abandonar El Salvador anoche que «no se amilanen» y que marchen a Tegucigalpa para protestar «pacíficamente» contra el golpe de Estado.
«No se dejen vencer ni se amilanen, sientan la fuerza del espíritu y caminen a Tegucigalpa», declaró Zelaya a Radio Cadena Mi Gente, una emisora de San Salvador muy escuchada en Honduras y que dedica toda su emisión a informar sobre la crisis de ese país.
Tras llegar en horas de la noche, Zelaya se reunió con el presidente Mauricio Funes y luego se retiró al aeropuerto El Salvador, para continuar su viaje a un país centroamericano que no fue precisado por el secretario de comunicaciones de la presidencia, David Rivas.
El presidente hondureño confió en que las fuerzas armadas van a «rectificar», y señaló que «es injusto lo que están haciendo en Honduras, el mundo está unido en contra de los golpistas».
«Hay que encomendarnos a Dios que nos debe dar la fuerza y la fe para enfrentar pacíficamente con resistencia en todas las comunidades de Honduras, especialmente las que tienen consciencia deben organizarse y estar listos porque pacíficamente vamos a defender nuestros derechos como ciudadanos», subrayó Zelaya.
El Salvador es un país vecino de Honduras, que al igual Guatemala y Nicaragua cerró el martes y miércoles sus fronteras al comercio en represalia por el golpe de Estado contra el presidente Zelaya.