Ofensiva militar contra un bastión de Al-Qaeda


Un soldado estadounidense en Irak participa en un operativo en la villa de Al-Askari.

El ejército iraquí­ se prepara para lanzar el 1 de agosto una vasta operación militar que implicará a unos 30 mil hombres en la provincia de Diyala, la más peligrosa de Irak, un bastión de Al-Qaeda al noreste de Bagdad, según indicaron hoy fuentes militares.


«Esta operación tiene como objetivo limpiar la región de insurgentes, de Al-Qaeda o de las milicias, que todaví­a quedan», indicó una fuente militar iraquí­.

Para toda la provincia de Diyala fueron trasladados unos 30 mil efectivos de las fuerzas de seguridad iraquí­es, indicó otra fuente militar, sin precisar la proporción de militares y de policí­as.

«La operación será dirigida por el ejército iraquí­. Lo único que hará el ejército norteamericano, a priori, será observar (…). Si los iraquí­es piden ayuda, nosotros les ayudaremos. Si no, no haremos nada», explicó un oficial estadounidense que prefirió guardar el anonimato.

El 13 de julio, el ministerio del Interior iraquí­ habí­a anunciado esta operación sin precisar la fecha exacta, diciendo que se esperaban «duros combates».

«Próximamente habrá una operación de nuestras fuerzas de seguridad» en Diyala, concretamente en la capital Baquba (60 km al norte de Bagdad), declaró el general Abdelkarim Khalaf, portavoz del ministerio.

La provincia de Diyala, considerada como la más peligrosa de Irak, es azotada regularmente por atentados que son el resultado de la lucha mortal entre miembros de Al-Qaeda y los «Sahwa», comités de ex insurgentes reconvertidos en la lucha contra la red extremista.

Ayudados por la policí­a y por el ejército, los «Sahwa» han infligido duros golpes a Al-Qaeda (mayoritariamente sunita) y a las milicias rebeldes chií­tas en esta provincia. Sin embargo, los enfrentamientos persisten, aunque a una escala menor que hace unos meses, cuando los combates eran devastadores.

«Diyala sigue siendo la provincia más peligrosa de Irak. Hay que considerarla como una pequeña Irak: hay sunitas, chií­tas, kurdos y cristianos (…). En las otras provincias hay menos mezcla. Por eso es difí­cil restablecer la paz aquí­. Es también por esta razón por lo que la gente es tan extremista», explicó el coronel Ali al Karji, acantonado en la provincia.

Como en todo Irak, la población, harta de masacres, parece aspirar a la paz y a la reconstrucción, principalmente por el desarrollo económico que tal vez estabilizará una situación de seguridad mejorada pero todaví­a muy frágil.

La parte rural de Diyala, antes de ser devastada por los combates, era el granero de cereales de Irak.

Pero hay «paí­ses extranjeros que vienen a sembrar el desorden», indica el coronel Ali al Karji, señalando con el dedo al Irán chií­ta, fronterizo con la provincia de Diyala.

«Acabamos de capturar en la región a cinco personas que, hace 45 dí­as, todaví­a estaban entrenándose en Irán. Se llaman a sí­ mismos «Grupos especiales» y están directamente relacionados con Irán. Reciben sus instrucciones de los servicios iraní­es. Su trabajo es justamente matar a la gente», acusó el militar iraquí­.

Según él, estos «Grupos especiales» atraen a muchos insurgentes, a veces «conectados» al Ejército del Mahdi, brazo armado del movimiento del lí­der radical chií­ta Moqtada Sadr.

Además de las armas de gran calibre proporcionadas por Irán, «cada miembro recibe mensualmente tres millones de dinares (unos 2.400 dólares), lo que supone un muy buen precio», indicó.

También explica la manera que han encontrado para echarles de su distrito. «Hemos conseguido sus nombres y sus fotos y las hemos colgado por todas partes. Han huido atemorizados», explicó.

El problema, añade el oficial, es que «cuando les presionamos huyen a Irán», esperando poder volver.