En Guatemala con el triunfo de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, se inició el período revolucionario que durante una década (1944-54), institucionalizó y desarrolló políticas públicas de profundo contenido social, económico, político y cultural que favorecieron a las grandes mayorías de población históricamente excluida y marginada.
Tres fueron los momentos consecutivos impulsados durante la década revolucionaria. El primero fue ejecutado por la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada por dos militares y un civil, los Coroneles Francisco Javier Arana y Jacobo Árbenz Guzmán, así como el ciudadano Jorge Toriello Garrido. La Junta tuvo a su cargo la convocatoria a elecciones de una Asamblea Constituyente, cuyos miembros elegidos democráticamente, redactaron y aprobaron una nueva Constitución Política (1945), misma que sentó las bases para el desarrollo revolucionario ulterior y la elección popular y libre del doctor Juan José Arévalo.
El segundo momento, fue el Gobierno de Arévalo, que entre numerosos logros y conquistas, puso énfasis en varios aspectos, en el tema de la educación, la dignificación del magisterio nacional, la construcción de escuelas, la creación de instituciones culturales y artísticas. En el plano laboral institucionalizó la creación del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), la aprobación del Código de Trabajo para regular las injustas relaciones entre obreros y patronales, se respetaron los derechos de los trabajadores, promoviendo la organización y libertad sindical. Se implementaron políticas económicas para favorecer la inversión y regular las relaciones del mercado nacional e internacional. Se combatieron las relaciones racistas, discriminatorias y excluyentes, abriendo oportunidades de participación a las mujeres, la juventud y los pueblos indígenas.
El tercer momento lo constituyó el Gobierno del Presidente Jacobo Árbenz, a quien le correspondió la tarea de ampliar y profundizar cambios estructurales iniciados por su antecesor, para romper con las condiciones sociales, económicas, políticas y culturales injustas y desiguales que caracterizaron el período. Al Coronel Árbenz se le recuerda como un estadista con profundo sentido nacionalista, con carácter antiimperialista, que intentó devolver al país la dignidad nacional ofendida por la hegemonía de los intereses capitalistas estadounidenses, que impulsó políticas para sacar al país de una economía y relaciones semifeudales, hacia la ruta de un Estado capitalista moderno.
En ese intento interrumpido, cuatro fueron los principales pilares de su administración. 1. La construcción de la hidroeléctrica Jurún Marinalá, para romper el monopolio de la electricidad en manos de la empresa estadounidense Bond and Share. 2. La construcción de la carretera hacia el Atlántico –que ahora en justo reconocimiento lleva su nombre– para quebrar el monopolio del ferrocarril, también de capital estadounidense. 3. La construcción del puerto Santo Tomás de Castilla en Izabal, para darle al país un puerto nacional, debido a que Puerto Barrios era otra propiedad de los norteamericanos y por tanto, también tenían el monopolio portuario en esa zona del mar Caribe. 4. Implementación de la reforma agraria, Decreto 900, que entregó tierra a los campesinos, obtenidas por la expropiación de enormes cantidades de tierra ociosa a terratenientes locales y a la poderosa United Fruit Company, otra empresa estadounidense que acaparaba las mejores tierras para cultivar banano.
Después de la violenta interrupción del proceso revolucionario en 1954, provocado por la abusiva intervención del Gobierno norteamericano que a través de la agencia central de inteligencia CIA por su acrónimo en inglés, compró a un puñado de militares guatemaltecos traidores, que contaron con el beneplácito de las élites oligarcas criollas y la cúpula de la Iglesia católica guatemalteca, nunca más, reitero nunca más, volvieron a producirse en el país, cambios estructurales como los realizados durante los Gobiernos revolucionarios del humanista Juan José Arévalo y del Coronel Jacobo Árbenz Guzmán.
Celebremos este 20 de Octubre otro aniversario revolucionario. ¡Viva ÁRBENZ y la reforma agraria!
P.S. OLIVERIO CASTAÑEDA DE LEÓN, ejecutado extrajudicialmente en 1978 ¡Presente!