Guatemala es un país que se caracteriza por ser conservador, pero muchas veces esta particularidad le impide aceptar a las personas que tienen otras preferencias sexuales, a tal punto que llega hasta odiarlas.
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Según Carlos Ortiz, de la Liga de Higiene Mental, al odio, al miedo y a la discriminación en contra de las lesbianas, homosexuales y transexuales se le denomina homofobia.
A decir de Ortiz, aunque la discriminación en el ser humano es muy común, este sector de la población sufre aún más, tanto en la capital como en los departamentos, ya que este tema es inaceptable en esta sociedad.
Por el contrario, en países como Suecia, Finlandia y Noruega este tema es admisible y rara vez los ciudadanos de esos lugares manifestarán homofobia. En el país, es más común que personas jóvenes acepten a dicho sector que los adultos.
La Organización de Apoyo a una Sexualidad Integral Frente al Sida (Oasis), ha indicado que quienes tienen diferentes preferencias sexuales sufren acoso, violencia, secuestro y asesinatos; según ésta la agresividad continúa y el prejuicio social se añade a la carencia de acción gubernamental y a la investigación de delitos criminales producidos contra estas organizaciones.
Según Sergio Morales, procurador de los Derechos Humanos (PDH), la violencia y prejuicios en contra de estas personas se debe rechazar por el simple hecho de que todos son seres humanos. «Es necesario transitar de esas culturas de odio y violencia hacia culturas de aceptación, no podemos convertirnos en Dios y decidir qué debe hacer cada persona», señaló.
Para acabar con la discriminación, es necesario terminar con las fobias que son la razón por la que miles de personas son asesinadas a cada instante, por ello el Magistrado de Conciencia hizo un llamado a la población para tolerar a aquellos y aquellas que piensan y actúan diferente que la mayoría.
De acuerdo con la PDH, dichas personas son tan discriminadas que cuando una de ellas enfrenta algún problema o vejamen, la sociedad prefiere guardar silencio y ocultarlo ante la opinión pública.
Un sondeo realizado por este periódico determinó que abordar este tema todavía es un tabú; la mayoría de consultados mostró molestia y poca aceptación por las personas homosexuales.
Sin embargo, el Procurador señala que para disminuir estos sentimientos es necesario emprender campañas de difusión y educar a la población para poder vivir en armonía y crear una sociedad de inclusión que permita una convivencia sana entre los ciudadanos que habitan en este país, porque es la única manera de construir una Guatemala pacífica, sin violencia y prejuicios.