El Museo Picasso de París celebra con dos exposiciones los aniversarios de dos obras esenciales, «Las señoritas de Aviñón» (1907) y «Guernica» (1937), con las que Pablo Picasso «revolucionó el arte pictórico» y dio «una lección de libertad», en palabras de Anne Baldassari, directora de la institución.
Las exposiciones «Picasso cubista» y «1937 Guernica 2007» serán inauguradas el martes en el museo parisino y permanecerán abiertas al público del 19 de septiembre hasta el 7 de enero de 2008.
«Son dos cuadros que muestran que Picasso, en dos momentos de su historia, 1907 y 1937, revoluciona el lenguaje pictórico. En los dos casos, se trata de mostrar el proceso de trabajo. Que el cuadro esté o no aquí no tiene importancia, puesto que de los que hablamos es de Picasso y de su obra», explicó Anne Baldassari ante la aparente paradoja de que ninguna de las dos exposiciones incluya el cuadro al que están dedicadas.
«Las señoritas de Aviñón» y «Guernica» no viajan más (el primero se encuentra en el MoMA de Nueva York y el segundo en el Museo Reina Sofía de Madrid), «pero para nosotros era importante celebrar el aniversario de la obra que marca el advenimiento del arte moderno, y de ese otro gran cuadro histórico, que habla de la guerra civil y de la matanza de inocentes».
«Los dos cuadros son una lección de libertad en dos momentos de la historia de Picasso», agregó la directora al presentar las exposiciones a un grupo de periodistas en vísperas de su inauguración.
«Picasso Cubista» es «la primera exposición que hace un balance del cubismo picassiano», recalcó Baldassari,
La exposición incluye 350 obras del período 1906-1926 procedentes del fondo del museo parisino y prestadas por varios museos del mundo y coleccionistas particulares, entre éstas el «Hombre con vaso» (1914) que ha sido expuesta escasas veces.
La exposición empieza con varios autorretratos de 1906, contiene numerosos estudios preparatorios para «Las señoritas de Aviñón» y recorre los diveros períodos de cubismo picassiano a través de pinturas, cuadros en relieve, papeles pegados, hasta llegar a varios retratos figurativos.
«Es lo que algunos llamaron el retorno al orden, clamando la traición de Picasso», contó Baldassari al explicar la presencia de esos cuadros en un recorrido dedicado al cubismo.
«Quise mostrar que Picasso no traiciona, no se traiciona. Todo el debate sobre figuración o no figuaración es para él un falso debate. El reivindica siempre la libertad de expresarse en todos los lenguajes posibles, de seguir siendo libre», dijo.
La exposición dedicada a Guernica apunta, según la directora del museo, a «comprender el cuadro y el hecho histórico», el bombardeo de la ciudad vasca por los nazis el 26 de abril de 1937, y la pintura de Picasso como testimonio de esa «primera destrucción sistemática de una población civil».
La muestra incluye cuadros de Picasso, fotografías del francés Gilles Peress sobre las matanzas de civiles en Bosnia y Ruanda y montajes que él hizo a partir de las fotos y recortes de prensa reunidos por Picasso sobre Guernica.
«Picasso era un hombre libre, un artista que no estaba encerrado en sí mismo, que mantenía una relación directa con el mundo y un diálogo con la historia. Gernica no es sólo un gran momento de arte sino también un gran momento de conciencia. Es por eso que para mí es una obra esencial», señaló Peress al presentar su exposición.
«El siglo XX empieza con guerras en las que hay aproximadamente 10% de víctimas civiles y 90% militares. Y se termina con guerras de 90% de víctimas civiles y 10% militares. El momento eje en que se produce el cambio es Guernica. Es el momento en que se pasa a la guera contra las poblaciones, a las guerras de terror, al horror», recalcó el fotógrafo.
«En los tiempos en que vivimos, en que la historia también es caótica, me parece importante recordar esa relación de un artista con la historia», concluyó.