Las críticas a «la teoría de la prosperidad» por el obispo de Escuintla, Víctor Hugo Palma, consiguieron protagonismo durante las primeras jornadas de diálogo en la XII Asamblea del Sínodo de Obispos, que actualmente se realiza en la Ciudad del Vaticano.
lahora@lahora.com.gt
El religioso guatemalteco criticó la teología de la prosperidad que proponen las sectas pentecostales, quienes representan «un falso dios aparentemente bíblico, que reduce su campo de acción en la vida humana a pobreza como una maldición y a la riqueza como una bendición».
Palma destacó que los países en vías de desarrollo o pobres de América Latina, como Guatemala son los lugares propicios para la proliferación de este tipo de creencias, que a su criterio distorsionan el verdadero concepto de Dios.
Según el obispo, las sectas de corte pentecostal «introducen en la interpretación bíblica elementos extraños a la esencia del cristianismo y al surgimiento de una nueva gnosis».
Incluso determinó que los postulados pueden ser recursos de mercadotecnia, que presentan «la imagen de un falso Dios, aparentemente bíblico pero no cristiano».
Para contrarrestar ese tipo de creencias, Palma propuso la unión entre la Biblia y la tradición en un proceso de formación cristiana.
Además señaló la necesidad de atender las demandas de la sociedad latinoamericana, que se encuentra seriamente afectada por la pobreza, corrupción y violencia social.