Obama y el «efecto Bradley»


A mediados de la semana siguiente ya sabremos quien será el próximo presidente de Estados Unidos. Las posibilidades de que Barack Obama se corone como el primer presidente afroamericano de la Unión Americana son muchas, pues así­ lo demuestran las encuestas. El hawaiano, que empezó la recta final de la campaña electoral empatado con el republicano John Mc Cain, se ha despegado 7 puntos de su contendiente, convirtiéndose de esta manera en el candidato con más posibilidades de llegar a la Casa Blanca. Sin embargo no son pocos los analistas estadounidenses que consideran que esta tendencia podrí­a revertirse en último momento. Como en el caso de Tom Bradley, también de raza negra que fue alcalde de la ciudad de Los íngeles entre 1973 y 1993, debido a su enorme popularidad se animó a competir para gobernador del Estado de California en 1982 y en esa contienda las encuestas siempre le dieron una ventaja promedio de 14 puntos sobre su rival más cercano de raza blanca, George Deukmejian. Sin embargo, para sorpresa de muchos Bradley fue derrotado en las urnas electorales por este polí­tico.

Guillermo Wilhelm

Al tema de las encuestas en Guatemala hemos aprendido a no darle mayor importancia, pues hemos observado la manera en que éstas han sido manipuladas. Sin embargo, al no ser esto una práctica en Estados Unidos, el fenómeno Bradley llamó mucho la atención, circunstancia que llevó a los sociólogos a estudiar esta situación llegando a la conclusión de que el voto blanco, cuando existe en la contienda un fuerte aspirante de raza negra, resulta poco predecible. Este estudio reveló que cuando a los votantes blancos se les preguntaba por quien iban a votar, por no parecer racistas contestaban que por el candidato de color, pero a la hora de la verdad muchos de ellos lo hicieron por el candidato de raza blanca.

Lo que no están tomando en cuenta los que temen que el «efecto Bradley» se pueda repetir, es la situación de angustia que actualmente prevalece en la ciudadaní­a estadounidense por la debacle económica y financiera que atraviesa su paí­s. Para mala suerte de Mc Cain, ningún presidente de Estados Unidos habí­a colocado en tan enorme desventaja al candidato de su partido como lo habí­a hecho George W. Bush. Este ha sido un legado nefasto que el candidato republicano no ha podido revertir, aparte de que sus propios errores, como la elección de su Vicepresidenciable, lo han llevado a agudizar la desventaja en sus posibilidades por alcanzar la Casa Blanca. En el caso de Obama, verlo como presidente del paí­s más poderoso del planeta y donde una mayorí­a del 66% es de raza anglosajona, resultaba hasta hace poco impensable, por eso es que su candidatura con el discurso perfecto al llegar a uno de los perí­odos más turbulentos y dramáticos de la historia estadounidense, no pudo tener mejor momento. Ya la encuestadora Gallup y el Washington Post le han dado una ventaja sobre Mc Cain de entre 7 y 10 %. Sin embargo, sobre este tema la historia aún no ha sido escrita, pues el «fenómeno Bradley» que gracias a la crisis financiera podrí­a reducir su efecto, sigue dándole incertidumbre al triunfo de Obama y por eso yo no veo la victoria abrumadora que los demócratas predicen. Quizá Mc Cain no pueda repetir la hazaña de Ronald Reagan de ganarle a Carter en 1980 a pesar de la diferencia que el presidente demócrata le llevaba en las encuestas, pues de no darse una circunstancia muy especial y negativa, tampoco veo a Barack Obama dándole una paliza al senador Mc Cain. Sin embargo, el senador por Illinois, llegue o no a la Casa Blanca, ya entró por derecho propio en los libros de la historia.