Obama, un candidato «exótico»


Un keniano vende objetos donde dan victorioso a Barack Obama, el primer candidato negro en aspirar a la Casa Blanca en los Estados Unidos.

La campaña de Barack Obama ha acentuado su ofensiva para convencer al electorado blanco estadounidense de que el candidato demócrata, nacido en Hawai de padre keniano y madre de Kansas, y criado en parte en Indonesia, no es demasiado «exótico» para la Casa Blanca.


En la recta final de la batalla sin cuartel hacia las elecciones del 4 de noviembre, la campaña del senador por Illinois busca vender la idea de que el candidato es «uno de nosotros».

El giro publicitario puede parecer forzado por momentos, como cuando el gobernador de Pennsylvania, Ed Rendell, afirma que los votantes obreros, aunque puedan tener tendencias racistas, deben votar por Obama por su propio bienestar económico.

Los sondeos nacionales y estatales están encabezados por Obama en estos tiempos de crisis financiera, pero algunos encuestadores se preocupan por la posibilidad de que los votantes no sean siempre honestos cuando dicen que elegirí­an a un candidato negro.

El propio Obama ha sostenido que la intolerancia no será la culpable si pierde las elecciones frente a su rival republicano, John McCain. En cambio, a su juicio, serí­a porque los votantes no se identifican suficientemente con su inusual origen.

El senador por Virginia Jim Webb, demócrata conservador que exhibe con orgullo su herencia irlandesa y escocesa, llevó la estrategia a nuevos niveles al intentar convencer a aquellos que dudan, al presentar a Obama en un reciente mí­tin en el estado rural del suroeste estadounidense.

«Sabemos que el padre de Barack Obama nació en Kenia», dijo en Roanoke, ubicado en las montañas Blue Ridge cerca de Kentucky y Virginia Occidental. Webb añadió: «La madre de Barack Obama nació en Kansas».

«Veremos la elección del presidente número 14 cuyos ancestros provienen de las áreas montañosas de esta región», dijo. «Barack Obama los entiende. Barack Obama es como ustedes. El sabe lo que es luchar», insistió.

A diferencia de todos los demócratas desde John F. Kennedy, cuyo catolicismo era visto con suspicacia por los votantes protestantes, Obama durante su campaña debe dedicar tiempo tanto a sus planes polí­ticos como a hablar de su identidad.

El segundo nombre de Obama es Hussein. Ha sido acusado de profesar secretamente la religión musulmana. Y ahora, según McCain, es un «socialista» que quiere socavar las raí­ces de la democracia de libre mercado.

La campaña de McCain no ha atacado directamente a Obama en términos raciales. Pero sí­ ha habido un intento de mostrarlo como alguien diferente, una persona inusual y extraña que no comparte los valores de «Joe el plomero», emblema del republicano del sueño estadounidense de tener un negocio propio.

La arremetida ha sido encabezada por la compañera de fórmula de McCain, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, quien acusó a Obama de tener nexos con el radical de los 60 William Ayers, para alegar que el demócrata «no ve a Estados Unidos como ustedes y yo vemos a Estados Unidos».

El pasado fin de semana, Palin y otros republicanos comenzaron a pintar un retrato de un Estados Unidos «real» en estados inclinados hacia los republicanos, en contraste con otra parte del paí­s que serí­a desleal.

Esa estrategia fue condenada duramente por el ex secretario de Estado de George W. Bush, Colin Powell, el funcionario negro héroe de la primera guerra del Golfo, quien dio un espaldarazo a Obama.

«No hay partes reales o falsas de nuestro paí­s. No estamos separados en regiones proestadounidenses y antiestadounidenses. Todos amamos a este paí­s, sin importar dónde vivamos o de dónde provengamos», respondió Obama.

ANíLISIS


Los sondeos a boca de urna serán observados con atención el 4 de noviembre, dí­a de la elección presidencial en Estados Unidos, pero la votación a favor del candidato demócrata, Barack Obama, podrí­a ser sobreestimada por el entusiasmo de sus seguidores, según analistas.

En 2004, en las anteriores elecciones presidenciales, estas encuestas dieron en primer momento la victoria al demócrata John Kerry, pero el triunfo fue finalmente para George W. Bush.

En marzo, en el National Journal, Mark Blumenthal, editorialista de la página web especializada pollster.com, señaló que un fenómeno de sobrevaloración del voto por Obama se evidenció en las primarias demócratas a principios de año.

En 18 de 20 estados tomados en consideración, los votos en favor de Barack Obama, que se enfrentaba a Hillary Clinton, fueron sobreestimados en siete puntos porcentuales en promedio.

Este resultado se deberí­a en parte a la edad de los electores de Obama: más jóvenes, con mayor entusiasmo y superior nivel educativo que los de Clinton, se mostraban más inclinados a participar en sondeos.

El fenómeno podrí­a reproducirse el 4 de noviembre, ya que los jóvenes apoyan mayoritariamente a Obama. Según un sondeo reciente de Gallup, 65% de los electores de entre 18 a 29 años votarán por el senador demócrata, mientras que 31% lo hará por su rival republicano, John McCain.