Obama: sigue presión para evitar alza tributaria


eco_1

El presidente Barack Obama afirmó que mantendrá la presión en el Congreso con la esperanza de impedir que se produzca un aumento tributario automático para todos los sectores a partir del 1 de enero. Save

Por ANDREW TAYLOR WASHINGTON / Agencia AP

El jueves por la noche, los líderes de la Cámara de Representantes suspendieron una votación sobre un plan de aumento tributario a quienes ganaran más de un millón de dólares anuales.

La medida «no contaba con suficiente respaldo de parte de nuestros miembros para que fuese aprobada», admitió el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner, en una breve declaración.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que para Obama «la prioridad es garantizar que los impuestos no suban para el 98% de los contribuyentes y 97% de las pequeñas empresas», al citar estadísticas relacionadas con la promesa de campaña del presidente, que iba a aumentar los impuestos a quienes ganen más de 250.000 dólares anuales.

«El presidente trabajará con el Congreso para lograrlo y esperamos poder hallar rápidamente una solución bipartidista que proteja a la clase media y a nuestra economía», destacó Carney. Sin embargo la declaración no indicó puntualmente si Obama iba a trabajar con Boehner a fin de reanudar las estancadas conversaciones o si iba a recurrir primero al Senado controlado por los demócratas en busca de salvar la situación.

El intento de Boehner de retractarse tácticamente de un antiguo compromiso de mantener los impuestos de la era de Bush para todos los sectores tenía por objeto lograr por lo menos algo de ventaja sobre Obama y los demócratas del Senado en las negociaciones para evitar el llamado «precipicio fiscal».

El drama del jueves fue una derrota personal para Boehner que conserva el respeto y el afecto de los republicanos influenciados por el «tea party», pero algunas veces tiene grandes dificultades para ejercer su liderazgo.

Lo que Boehner calificó de su «Plan B» tenía por objeto evitar el incremento tributario el 1 de enero para todos los contribuyentes. Pero también tiene cláusulas que hubieran permitido que se le suban las tasas a aquéllos con mayores ingresos, en violación del predominante compromiso entre los republicanos que ha provocado oposición dentro del partido.

Tenía la esperanza de que una exitosa acción de la cámara sobre la medida pudiera obligar a los demócratas del Senado a responder. Pero el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, puso en claro que el Plan B no hubiera tenido opción alguna.

La Cámara de Representantes no se volverá a reunir hasta después de la Navidad. El Senado tiene previsto sesionar el viernes y reanudará su actividad el próximo jueves.

APLAZAN VOTACIÓN
Confrontados con una revuelta entre sus bases, los republicanos en la Cámara de Representantes aplazaron abruptamente el jueves una votación sobre una iniciativa que aumentaría los impuestos a las familias que tienen ingresos de un millón de dólares y más.

La decisión complica los esfuerzos entre republicanos y demócratas tendentes a evitar el llamado precipicio fiscal —un aumento generalizado de impuestos y una reducción a los gastos del gobierno_, que podría propiciar una nueva recesión económica.

El proyecto de ley «no consiguió el suficiente apoyo entre nuestros correligionarios para su aprobación», dijo el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en un escueto comunicado.

Al mismo tiempo, Boehner desafió al presidente Barack Obama y al líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, a que trabajen en una iniciativa para que el país evite el precipicio fiscal. «El Senado debe actuar ahora», manifestó Boehner.

El despacho de Reid emitió una declaración en un tono más firme. «La única manera para evitar el precipicio fiscal juntos es que el presidente de la Cámara de Representantes, Boehner, regrese a las negociaciones y trabaje con el presidente Obama y el Senado para forjar un acuerdo bipartidista», afirmó el portavoz Adam Jentleson.

La Casa Blanca dijo en un comunicado que la «principal prioridad (del presidente) es garantizar que el aumento a los impuestos no afecte al 98% de los estadounidenses ni al 97% de las pequeñas empresas en apenas unos cuantos días».

«El presidente trabajará con el Congreso para sacar este asunto y tenemos confianza en que podamos encontrar rápidamente una solución bipartidista que proteja a la clase media y a nuestra economía», agregó.

A su salida de una reunión de representantes republicanos convocada y efectuada con premura en la noche del jueves, el legislador Steve Latourette señaló que Boehner les dijo que «iba a llamar al presidente, iría con él y conversaría con él, y que tal vez puedan encontrar alguna solución».

Según los republicanos, su iniciativa fue preparada para impedir que el 1 de enero de 2013 se eleven los impuestos a decenas de millones de estadounidenses.

Sin embargo, el punto que permitiría el aumento de impuestos a quienes tienen los ingresos más altos —en contravención a su ortodoxia de larga data— suscitó la oposición de los legisladores de ese partido contrarios a esa medida.

Este abrupto giro de acontecimientos deja poco tiempo precioso al gobierno, que está dividido en cuanto a cómo impedir el aumento generalizado de impuestos así como los profundos recortes a los gastos a partir del nuevo año.

Los economistas aseguran que ambas coyunturas tienen el potencial de hacer que la economía vuelva a caer en una recesión en momentos en que todavía se recupera lentamente de la anterior.