Obama se parece a Tutankamón, según se lo señaló durante su reciente visita a Egipto el campechano y dicharachero jefe de arqueología del país, Zahi Hawass, quien acompañó al mandatario en un paseo por la zona de las pirámides de Giza. Obama le contestó que no es la primera vez que se lo dicen.
Hay que recordar que el rostro del joven faraón -algo ajado por el proceso de momificación- sorprendió a Howard Carter al abrir el sarcófago en el que estaba depositado por sus rasgos «nobles y delicados». Hawass le enseñó al Presidente una réplica de la famosa estatua del rey para recalcar la semejanza.
Hawass, que le regaló una copia de su sombrero y varios ejemplares de sus libros, le recordó que habían coincidido antes en Chicago, precisamente durante la exposición de tesoros de Tutankamón, cuando Obama era senador.
Obama y Hawass entraron juntos en la Gran Pirámide y, aunque estaba previsto que la visita se limitaría al primer tramo del túnel de acceso, el Presidente insistió en continuar por el estrecho y claustrofóbico pasaje ascendente y la Gran Galería para llegar hasta la Cámara del Rey.