Obama sale reforzado, pero Clinton no tira la toalla


Barack Obama, senador de Illinois, y su esposa Michelle. Obama resultó favorecido en el balance tras las primarias de ayer, y, según los analistas, está más cerca de la candidatura que de su rival Hillary Clinton.

Barack Obama afianzó sus posibilidades de convertirse en el candidato demócrata en la elección presidencial de noviembre tras las primarias de Carolina del Norte e Indiana, pero Hillary Clinton no tira la toalla y sigue hoy su campaña en Virginia Occidental.


«Está en el horno», tituló cruelmente hoy el New York Post tras la derrota anoche por 14 puntos de Clinton en Carolina del Norte (sudeste) y de su ajustada victoria por dos puntos en Indiana (norte).

Carolina del Norte era el último gran estado en juego en el proceso de selección del candidato demócrata. Sólo restan seis consultas de aquí­ al 3 de junio, entre ellas una primaria ayer en Virginia Occidental (este).

Tampoco es seguro que Clinton tenga los medios para sus ambiciones.

La senadora prestó en el último mes 6,4 millones de dólares de su fortuna personal a su campaña a la Casa Blanca, dijeron asistentes hoy, en la última señal de su debilitada aspiración presidencial.

Clinton habí­a prestado a su campaña cinco millones de dólares el 11 de abril, once dí­as antes de que ganara las primarias en Pennsylvania. También inyectó otro millón el 1 de mayo y colocó 425 mil dólares más el lunes pasado, dijeron sus asistentes.

Poco después de medianoche de ayer y tras varias horas de tensión, Clinton se declaró triunfadora en Indiana. Pero el margen fue muy estrecho: 51% contra 49%. En Carolina del Norte, sin embargo, Obama obtuvo una contundente victoria de 56% contra 42% para Clinton.

El triunfo de Obama ya lo hizo sentir al borde de convertirse en el candidato demócrata para competir con el republicano John McCain en las elecciones presidenciales de noviembre.

«Esta noche nos encontramos que tan sólo nos faltan 200 delegados para asegurarnos la nominación demócrata para convertirnos en presidente de Estados Unidos», dijo el senador de Illinois, de 46 años.

«Debido a que todos creemos que este es un momento decisivo en nuestra historia, nos enfrentamos a dos guerras, una economí­a atribulada y un planeta en peligro: no podemos permitirnos darle a John McCain la posibilidad de convertirse en un servidor de un tercer mandato de George W. Bush», agregó.

Clinton proclamó su victoria en Indiana y se declaró en una carrera «a toda marcha hacia la Casa Blanca».

«Hoy vinimos desde atrás, rompimos el empate y, gracias a ustedes, seguimos a toda marcha hacia la Casa Blanca», dijo Clinton a sus seguidores, recordando que Obama habí­a afirmado que ese estado desempatarí­a la batalla entre ambos.

Obama reforzó su avance sobre Clinton en términos de número de delegados a la convención del Partido Demócrata, que a fines de agosto será encargada de designar al candidato.

Pero con la derrota en Indiana podrí­a haber perdido en la lucha por obtener el apoyo de los 800 «superdelegados» que definirán la reñida designación.

El senador contarí­a con 1.842 delegados contra 1.692 de Clinton, según el sitio independiente RealClearPolitics. Esto está de todos modos lejos del mí­nimo de 2.025 delegados indispensable para adjudicarse la candidatura.

Las primarias de ayer repartí­an 72 delegados por Indiana y 115 por Carolina del Norte.

Los sondeos realizados ayer revelaron una profunda división entre los demócratas: solo 48% de los seguidores de Clinton en Indiana, y 45% en Carolina del Norte, están dispuestos a votar por Obama si él fuera elegido para enfrentar al republicano John McCain en las presidenciales del 4 de noviembre.