Obama podrí­a romper el hielo


Los iraní­es, que desde hace 30 años no mantienen ningún tipo de relación diplomática con Estados Unidos, esperan que una eventual elección presidencial del demócrata Barack Obama, con una postura más abierta sobre Irán, permita reanudar los lazos entre los dos paí­ses.


Las relaciones diplomática entre Teherán y Washington se rompieron en 1980 tras la crisis provocada cuando estudiantes islámicos tomaron como rehenes a diplomáticos estadounidenses.

En los últimos años, Washington endureció su posición repecto a Teherán, acusando a los iraní­es de ayudar a los grupos armados en Irak, de impedir una solución en Oriente Medio respaldando a los islamistas de Hamas y Hezbolá, y de intentar fabricar armas atómicas amparándose en su programa nuclear civil.

«La posición de Barack Obama es más matizada que la de (el candidato republicano John) McCain», declaró el diputado Kazem Jalali.

«Pero esto no tendrá repercusiones en la polí­tica estratégica de Estados Unidos respecto a Irán, ya que ésta no cambia con el cambio de presidente», afirma Jalali, convencido de que, si es elegido, McCain continuará en la misma lí­nea que George W. Bush.

También Fatemeh Yusefi, una estudiante, piensa que «la visión de Obama sobre Irán es más moderada».

«En tanto que afroamericano, intenta evitar los prejuicios en su enfoque de las relaciones internacionales», considera.

De forma general, afirma por su parte el analista reformista Hamid Reza Jalaipur, «muchos iraní­es prefieren a Obama porque tiene un discurso más abierto, que puede contribuir a la reanudación de relaciones diplomáticas y a reemplazar el actual discurso de hostilidad».

«Pero nadie tiene la inmadurez de creer que la polí­tica estratégica (de Estados Unidos) va a cambiar de forma radical», agregó.

Durante el primer debate televisivo, McCain denunció con vehemencia el programa nuclear iraní­, advirtiendo contra la amenaza de un «segundo holocausto» para Israel. Al mismo tiempo, acusó a su adversario demócrata de querer sentarse a la mesa de negociación con el presidente iraní­, Mahmud Ahmadinejad, «sin condiciones».

Por su parte, Obama afirmó que Estados Unidos no puede tolerar que Irán se dote de armas atómicas y pidió sanciones más duras para obligar a Teherán a cesar sus actividades nucleares sospechosas.

Pero también se declaró partidario de una «diplomacia firme y directa» sin excluir contactos diplomáticos.

Según el ex diputado conservador Mohammad Joshehreh, el régimen iraní­ podrí­a amoldarse más fácilmente a McCain, que tiene un discurso más claro.

En el seno del gobierno, algunos «se inclinan a favor del discurso de los republicanos, más directo que el de los demócratas, pese a ser más duro», afirma.

«Parece que el gobierno prefiere la situación actual, en la que saben a qué atenerse, y están acostumbrados a una atmósfera de hostilidad», agrega.

Pronosticar «el fin inminente del imperio norteamericano» se ha convertido en una costumbre para Ahmadinejad, que ya no pronuncia un solo discurso sin atacar de frente la polí­tica exterior de Estados Unidos.