Obama pide propuesta de control de armas en enero


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Tras el horror y la indignación provocados por la matanza del viernes en una escuela primaria, el presidente Barack Obama encomendó hoy a su gobierno la definición de propuestas concretas para reducir la violencia relacionada con armas de fuego, que ha asolado al país.

Por JULIE PACE WASHINGTON / Agencia AP

«Esta vez, las palabras deben conducir a los hechos», dijo Obama, que fijó enero como el plazo para que se le entreguen las recomendaciones. El mandatario pidió que el vicepresidente Joe Biden encabece este esfuerzo, y prometió buscar la implementación de las nuevas propuestas sin demora.

Obama, quien no arriesgó mucho capital político en el tema del control de armas pese a una serie de tiroteos mortíferos durante su primer periodo en la presidencia, rechazó que haya decidido guardar silencio sobre el asunto durante los cuatro años anteriores. Sin embargo, reconoció que la matanza del viernes fue «una llamada que nos hizo despertar a todos».

Veinte niños y seis adultos fueron asesinados por un joven que portaba un fusil estilo militar y que irrumpió por la mañana en la Escuela Primaria Sandy Hook de Newtown, Connecticut.

También el miércoles, el presidente exhortó al Congreso a restablecer una prohibición de las armas de asalto, que expiró en 2004, y a aprobar una medida para corregir una laguna legal que permite a una persona comprar armas de fuego a comerciantes privados sin que se verifiquen sus antecedentes. Obama manifestó además su deseo de que el Congreso estudie la posibilidad de limitar las cartucheras de gran capacidad.

«El hecho de que este problema es complejo no puede ya ser una excusa para no hacer algo», dijo Obama. «El hecho de que no podemos prevenir todos los actos de violencia no significa que no podemos reducirlos con firmeza».

El anuncio del mandatario puso de manifiesto el sentido de urgencia que la Casa Blanca le dio a emitir una respuesta tras la matanza en Newtown. El caso ha llevado a que incluso algunos defensores del derecho a portar armas contemplen una nueva legislación en el Congreso para controlarlas, y existe la preocupación de que esa disposición a abordar el tema se desvanezca cuando se mitigue la conmoción y el pesar por la masacre.

Obama consideró «alentador» el ver que gente de distintas ideologías y filiaciones políticas podía entender que el país tiene la obligación de prevenir estos actos violentos.

En un gesto conciliador con los dueños de armas de fuego, Obama dijo que cree en la Segunda Enmienda constitucional, que permite portarlas. Reconoció que el país tiene una arraigada tradición de poseer armas, y afirmó que «la gran mayoría de los dueños de pistolas en Estados Unidos muestra una actitud responsable».

«Apuesto también a que la mayoría, la gran mayoría de los dueños de armas, responsables y respetuosos de la ley, serían los primeros en decir que debemos tener la capacidad de evitar que unos cuantos irresponsables infractores compren un arma de guerra», dijo Obama.

El presidente encomendó también al equipo encabezado por Biden la definición de vías para mejorar los recursos destinados a la atención de problemas de salud mental y al fomento de una cultura que no promueva la violencia. Los departamentos de Justicia, Educación, Salud y Recursos Humanos, y Seguridad Interna, junto con organismos externos y legisladores, serán participantes en este proceso.

ARMAS
Bajan acciones

Los inversionistas rehuían el martes de algunos de los fabricantes de armas más grandes de Estados Unidos, en medio de la percepción de que el ataque mortífero en una escuela primaria de Connecticut pudiera generar pronto leyes más estrictas sobre el uso de armas.

Adicionalmente, uno de los propietarios clave de la compañía que fabrica el fusil semiautomático Bushmaster, una de las armas que se dice fueron utilizadas para asesinar a 20 niños en la primaria, puso en venta su participación, tras calificar la tragedia del viernes como un «parteaguas» en el debate sobre control de armas de fuego.

Las acciones de otras compañías de armas perdieron terreno y una cadena de artículos deportivos, Dick’s Sporting Goods, dijo que dejaría de vender temporalmente armas de fuego de tipo militar.

En Washington, algunos antiguos opositores al control de armas han indicado que podrían cambiar su postura, lo que potencialmente significa que aumentaría la probabilidad de que se aprueben leyes más estrictas en la tenencia de armas.

El rechazo más notable de la industria de las armas se produjo cuando la firma de capital privado Cerberus Capital Management informó el martes que vendería su participación mayoritaria en Freedom Group International, fabricante de los fusiles Bushmaster.

Cerberus posee el 95% de Freedom Group, de acuerdo a un informe de fin de año de 2011 publicado por el fabricante en su página de internet.

El tiroteo «eleva el debate nacional sobre el control de armas a un nivel sin precedentes», dijo Cerberus en un comunicado de prensa. «Somos inversionistas, no estadistas ni legisladores», agregó.

El anuncio se dio un día después de que el sistema de pensiones de los maestros de California informó que revisaría sus inversiones en Cerberus, por un monto de 500 millones de dólares, debido a la participación de la empresa en Freedom Group.

En un reconocimiento del cambiante clima político, la Asociación Nacional de Portadores de Armas (NRA, por sus iniciales en inglés) prometió «ofrecer contribuciones significativas para ayudar a asegurarse de que esto no vuelva a suceder». Programó una conferencia de prensa para el viernes.

Bushmaster, Remington y DPMS son algunas de las marcas hechas por Freedom Group Inc., el fabricante de armas de fuego más grande en Estados Unidos.

La compañía, con sede en Madison, Carolina del Norte, vendió 1,1 millones de fusiles y escopetas durante el año pasado, junto con 2.000 millones de rondas de municiones. Entre sus clientes están agencias policiales y militares, al igual que minoristas que atienden a cazadores y aficionados a las armas.