El presidente Barack Obama aseguró el miércoles que no puede haber atajos hacia una solución pacífica del conflicto entre israelíes y palestinos, en un nuevo esfuerzo por desactivar una crisis para la diplomacia en Medio Oriente y la política estadounidense en la región.
«La paz no vendrá mediante declaraciones ni resoluciones en la ONU. Si fuera tan fácil, podría lograrse ahora», dijo el presidente estadounidense en su discurso ante la Asamblea General.
«En última instancia, son los israelíes y los palestinos quienes tienen que convivir uno al lado del otro. En definitiva, son los israelíes y los palestinos —no nosotros— quienes deben llegar a un acuerdo sobre las cuestiones que los dividen», agregó.
Obama, sin embargo, se abstuvo de pedirles abiertamente a los palestinos que abandonaran sus planes de obtener el reconocimiento de la condición de Estado de parte del Consejo de Seguridad de la ONU.
Los funcionarios estadounidenses han estado trabajando afanosamente tras bambalinas para convencer de ello a los palestinos.
En momentos en que nunca habían estado más claros los límites de la influencia de Estados Unidos en el moribundo proceso de paz, Obama tampoco le hizo nuevas peticiones a los israelíes, más allá de reiterar que ambas partes merecen su propio estado y seguridad.
Momentos después, Obama se reunió por separado con el premier israelí Benjamin Netanyahu.
Netanyahu le agradeció a Obama por apoyar las conversaciones directas con los palestinos y hablar en contra de cualquier intento de las Naciones Unidas por declarar un estado palestino independiente.
En declaraciones a periodistas y con Obama a su lado, Netanyahu dijo que los intentos palestinos para apelar directamente a la ONU es un atajo que «no tendrá éxito».
Obama también tenía previsto reunirse en privado con el presidente palestino Mahmud Abbas.
Representantes de los mediadores del llamado Cuarteto para el Medio Oriente —Estados Unidos, Naciones Unidas, la Unión Europea y Rusia— se reunieron de nuevo el martes en un intento por evitar un enfrentamiento, para trabajar en una propuesta que convenza a los palestinos de retirar su petición y que tenga suficientes salvedades como para que la apoye Israel.
La delegación diplomática de Obama ha reiterado en varias ocasiones que Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ejercerá su poder de veto en el Consejo de Seguridad si los palestinos obtienen los necesarios nueve de 15 votos para que el poderoso organismo adopte una resolución que recomiende la incorporación de Palestina como miembro de Naciones Unidas.
Doble moral
El presidente boliviano Evo Morales denunció el miércoles la «doble moral» de Barack Obama, afirmando que el presidente estadounidense predica la paz pero practica la guerra.
«Habla de paz duradera pero eso no se logra con intervenciones militares. Habla de rechazo a las armas nucleares, pero ¿Por qué entonces no empieza con acabar la carrera armamentística de Estados Unidos?», dijo Morales durante una rueda de prensa en la sede de la ONU.
«Hay un profundo doble discurso del presidente Obama», añadió el líder boliviano al referirse al discurso de Obama en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Morales, quien se encuentra en Nueva York con motivo de la reunión del organismo internacional, cuestionó especialmente la política hacia Medio Oriente y Latinoamérica que ha aplicado Washington en los últimos años.
El presidente boliviano no especificó cómo avanzan las negociaciones con Estados Unidos para restablecer lazos diplomáticos, pero habló en tono negativo de los líderes estadounidenses y su política hacia Libia y el pueblo palestino.
Morales dijo recientemente que las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Estados Unidos están destinadas a no mejorar por la actitud de Obama, quien mantiene una política «de chantaje y amedrentamiento».
El mandatario realizó los comentarios después de que Estados Unidos emitiera un informe antidroga en el que vuelve a descertificar a Bolivia.
«Eso no nos afecta», dijo el líder boliviano el miércoles. «Somos un país digno. Seguiremos luchando contra el narcotráfico. Si tuviéramos una base militar estadounidense en Bolivia, no nos habrían decertificado».
El Departamento de Estado estadounidense anunció en el reporte que Bolivia y Venezuela «fracasaron ostensiblemente» durante el último año en realizar esfuerzos significativos para cumplir con obligaciones a las que se comprometieron en acuerdos internacionales antinarcóticos.
Por otro lado, un informe de la ONU reciente señaló que los cultivos de coca se incrementaron en 2010 en apenas un 0,3% hasta alcanzar 31.000 hectáreas, el menor incremento de los últimos cinco años.
Morales destacó el miércoles que su país sigue haciendo esfuerzos para reducir los cultivos de coca y sigue luchando contra el narcotráfico. Por otro lado, insistió en que defenderá en Naciones Unidas el consumo legal de la hoja de coca, la cual tiene usos medicinales y nutricionales, indicó.
«En algunos estados de Estados Unidos el consumo de cocaína es legal por motivos médicos. ¿Cómo es posible entonces que una convención prohíba el masticado de la hoja de coca?», preguntó el dirigente.
William Ostick, portavoz de Departamento de Estado, dijo a Associated Press que respondería más tarde a los comentarios realizados por Morales el miércoles.
El mandatario boliviano expulsó en 2008 al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, y a la agencia antidrogas de ese país, DEA, por supuesto espionaje.
En julio, Morales dijo durante una entrevista con AP que discrepancias comerciales y la imposición de la agencia estadounidense para el desarrollo en Bolivia es lo que está impidiendo que Estados Unidos y el país sudamericano restablezcan lazos diplomáticos.