«El islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición», afirmó ayer Obama en su discurso en la Universidad de El Cairo, en el que abogó por un «nuevo comienzo» en las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán.
El mandatario estadounidense se refirió en realidad a dos períodos distintos de la historia de la península ibérica.
Uno es el período, entre el siglo VIII y el XV, en el que los musulmanes se instalaron en casi toda la península ibérica tras luchar contra los reyes visigodos y conquistar el territorio, que llamaron Al Andalus, zona que no coincide con la actual región de Andalucía (sur de España).
Entre el año 711 y 1492, Al Andalus fue primero una provincia del califato de los Omeyas, con capital en Damasco, y a continuación se independizó, formando un emirato.
Este pasó a ser el Califato de Córdoba, período considerado de máximo esplendor en la zona, y finalmente la región se dividió en varios reinos llamados taifas.
Obama quiso referirse el jueves a la convivencia tolerante entre musulmanes, cristianos y judíos en ese período en Al Andalus, que los musulmanes consideran una época dorada y que incluso cita la red terrorista Al Qaida en sus comunicados de amenazas a Occidente.
Aunque varios diarios españoles apuntaban este viernes que la tolerancia en aquella época no fue total, El Mundo estimó que la referencia de Obama fue «todo un acierto».
Y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, declaró que las palabras de Obama «nos deberían producir satisfacción y orgullo» porque aluden a la «libertad religiosa» de aquella época.
Posteriormente, en 1492, tras la reconquista de la península por los reyes católicos y la formación de España, esta tolerancia desapareció cuando los judíos fueron expulsados y los musulmanes, obligados a convertirse y posteriormente expulsados en el siglo XVII.
Por otro lado, la Inquisición es un instrumento que aunque existió por primera vez en el siglo XIII de forma muy reducida, los Reyes Católicos españoles pusieron en marcha a finales del siglo XV, tras la desaparición de Al Andalus con la reconquista de la península y la creación de España. En el siglo XVI enfrentó la reforma luterana.
«La frase dedicada a España demuestra un total desconocimiento de la historia de la península ibérica», apuntó el diario ABC.
Obama también pudo incurrir en una confusión el jueves al alabar el liderazgo de Turquía en la Alianza de Civilizaciones, mecanismo creado en 2004 a iniciativa de Zapatero para alentar el diálogo entre oriente y occidente. El II Foro de la Alianza se celebró en abril en Turquía.
Zapatero quitó importancia al asunto, agradeciendo a Obama la referencia al proyecto, en el que España ha puesto «mucho empeño» y Turquía «también», dijo.
El mandatario español es un gran admirador de Obama, quien ya se ha interesado en España al citarla por sus empresas de energías renovables y al visitar el país la semana pasada el secretario de Transportes para conocer la red de trenes de alta velocidad, que se quiere implantar en Estados Unidos.
La secretaria de organización del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Leire Pajín, dijo recientemente que será un «acontecimiento histórico» para «el planeta» la coincidencia de Obama y Zapatero como mandatarios cuando España presida la Unión Europea en 2010, lo que fue considerado exagerado por muchos.
Estados Unidos creó el «ambiente» para reactivar las negociaciones de paz en Oriente Medio, aseguró este viernes el presidente norteamericano, Barack Obama, en una rueda de prensa en Alemania, tras su discurso al mundo musulmán ofrecido la víspera en El Cairo.
Obama subrayó asimismo las «decisiones difíciles» que tenían que tomar árabes e israelíes para resolver el conflicto, en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel.
Al mismo tiempo, el mandatario estadounidense aseguró este viernes que comprendía las presiones sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para continuar la colonización en Cisjordania, mientras pidió un gesto hacia Israel a palestinos y árabes.