El precandidato demócrata a la Casa Blanca Barack Obama llega el sábado a Miami para un acto electoral y de recaudación de fondos en el que alimentará el debate que instaló esta semana sobre las restricciones de viajes a Cuba y las futuras relaciones de Estados Unidos con la isla.
La gira de Obama a Miami ocurre pocos días después de haber prometido que pondrá fin a la prohibición de viajes a Cuba y al envío de remesas si llega a la Casa Blanca en 2008.
Su declaración, en un columna publicada el martes en el diario Miami Herald generó una reacción inmediata de los demás contendientes a la presidencia e instaló por primera vez la cuestión cubana en la incipiente campaña electoral.
Obama calificó la política de restricciones del gobierno de Bush para los viajes y envíos de remesas a Cuba como «una estrategia disparatada» que debería dejarse de lado por otras iniciativas que sirvan para «apoyar la causa de la libertad y la democracia en Cuba».
El gobierno de Bush endureció en 2004 su política, y sólo permite a los cubano-estadounidenses visitar a sus familiares en Cuba una vez cada tres años, y enviar a la isla no más de 100 dólares mensuales.
Principal adversaria en la disputa por la nominación demócrata y favorita en las encuestas, Hillary Clinton entró en la discusión sobre Cuba para diferenciarse de Obama.
Su equipo de campaña dijo que los exiliados cubanos deberían tener la libertad de enviar dinero a sus familias, pero aclaró que Hillary no impulsará «ningún cambio significativo» en la relación con Cuba hasta el fin del régimen de Castro.
El acto de Barack Obama en el auditorio Miami-Dade, muy cerca de la Pequeña Habana, refleja el interés que tienen ahora los demócratas por captar un voto que años atrás consideraban perdido ya que los cubanos del exilio votaban mayoritariamente a candidatos republicanos, por su política más dura hacia Cuba.
Los republicanos no evitaron la debate sobre la futura relación con Cuba. Los dos principales candidatos, Rudy Giuliani y Mitt Romney, consideraron que la propuesta de Obama no serviría para otra cosa más que para ayudar al actual régimen comunista.
El equipo de campaña del candidato negro demócrata anuncia que el tema cubano será el sábado parte del evento, pero no lo único.
«Seguramente hablará del futuro de la relación con Cuba. Su posición coincide con la de la gran mayoría de cubano-americanos», dijo a la AFP Joe García, jefe del Partido Demócrata en el distrito.
«Será un acto del Partido Demócrata, no para los cubanos, aunque ciertamente con mucho simbolismo», dijo García, y recordó que quien pague los 30 dólares que vale la entrada puede ingresar.
«Nosotros no vamos a ir», dijo Ninoska Perez-Castellón, dirigente del Consejo por la Libertad de Cuba, en diálogo con la AFP. «Hay un oportunismo político desproporcionado. Alguien le dijo a este hombre que nuestros votos cuentan, y que el exilio cubano cambió», se quejó.
La visita del precandidato a Miami y sus declaraciones sobre Cuba sacaron una vez más a flote las diferencias entre los grupos del exilio.
«Estamos encantados con la posición de Barack Obama. Es una gran noticia que el problema de las familias cubanas sea un tema en la campaña», dijo a la AFP Alvaro Fernandez de la Fundación cubano-americana por los derechos de familia.
Florida votará el 29 de enero la nominación de los candidatos demócrata y republicano para competir por la Casa Blanca en noviembre de 2008. El estado, que está entre los primeros en recaudación de fondos electorales, tiene un importante sector de votantes hispanos, especialmente cubano-estadounidenses.
Casi un millón de cubanos viven en Florida, y más del 55% de ellos están nacionalizados, según datos del censo nacional.
Alvaro Fernandez de la Fundación cubano-americana por los derechos de familia.