El presidente Barack Obama consideró hoy una «tragedia» el homicidio de un adolescente negro desarmado en la Florida y agregó que «todos los aspectos» de ese caso tienen indignados a los activistas de los derechos civiles, que piden una investigación federal.
Obama se hizo cargo de la angustia que atenaza a los padres de Trayvon Martin, de 17 años, abatido el 26 de febrero en Sanford, un suburbio de Orlando en el estado de la Florida, por un vecino que hacía de vigilante voluntario y que sostiene haber disparado en defensa propia.
«Sólo puedo imaginar lo que están pasando esos padres y cuando pienso sobre este muchacho pienso en mis propias hijas», agregó Obama. Dirigió sus palabras a los padres de Martin al indicar que «si tuviera un hijo se parecería a Trayvon.
Creo que todos nosotros, como estadounidenses, debemos tomarnos el caso con la seriedad que se merece y vamos a llegar al meollo del asunto».
Obama agregó que «todo padre en Estados Unidos debería comprender por qué es absolutamente imperativo que investiguemos todos los aspectos de esto y que colabore todo el mundo, a nivel federal, estatal y local, para averiguar cómo ocurrió esta tragedia».
El Departamento de Justicia y el FBI iniciaron investigaciones sobre la posible violación de los derechos civiles y un jurado investigador pondera si acusa penalmente a George Zimmerman, que admite haber baleado al adolescente aunque afirma que fue en defensa propia. Los padres de Martin, los activistas de los derechos civiles y otros advirtieron que no se conformarán hasta que sea detenido Zimmerman.
El jefe de la policía municipal Bill Lee dimitió temporalmente del cargo esta semana para calmar la indignación porque su departamento no haya detenido a Zimmerman. Horas después, el gobernador Rick Scott anunció que el secretario de justicia del estado, Norman Wolfinger, se apartó del caso con la esperanza de «enfriar la retórica».