Obama espera ganar en Misisipi


Barack Obama, senador de Illinois, ofrece un discurso en Misisipi, en donde espera ganar en las primarias de hoy.

Barack Obama espera lograr este martes en Misisipi (sur de EE.UU.) una nueva victoria que lo acerque a la candidatura presidencial demócrata, en momentos en que su equipo sube el tono contra su adversaria Hillary Clinton.


Obama, de 46 años, y quien es uno de los primeros candidatos negros con chances reales de alcanzar la Presidencia estadounidense, espera ganar en Misisipi, uno de los estados más pobres de Estados Unidos y el que tiene la mayor proporción de afro-estadounidenses.

Mientras, la ex primera dama -que recuperó terreno con su triple victoria en las primarias de la semana pasada- intentará ahora perder por el menor margen posible.

Las mesas electorales cerrarán a las 00H00 GMT. El escrutinio permitirá designar a 33 delegados para la convención demócrata que nombrará oficialmente al candidato presidencial en agosto.

Tanto Obama como Hillary Clinton están este martes en Pennsylvania, un estado que pone en juego muchos más delegados (158) y en el que luego de Misisipi continuarán su competencia, el 22 de abril.

En ese marco, los dos bandos se atacaron con intensidad creciente hoy.

«Hablar de problemas es fácil, resolverlos es difí­cil», dijo Hillary Clinton en Harrisburg (Pennsylvania). Obama sólo tiene «palabras» que luego su accionar desmiente, sea en polí­tica energética, de libre comercio o de la guerra en Irak, agregó.

«Esta es la opción en esta campaña: soluciones sobre las que uno puede contar, o palabras sobre las que no se puede», afirmó.

Obama reaccionó con virulencia.

«Demostrando una vez más que está dispuesta a decir y hacer cualquier cosa por ganar esta elección, la señora Clinton tiró con todo lo que tiene a mano en materia de ataques desacreditados, los cuales sabe que no son verdad», dijo su portavoz, Bill Burton.

Una vez más, el equipo de Obama desmintió punto por punto la afirmación de Hillary Clinton de que ella ya tiene la experiencia necesaria para ser comandante en jefe de Estados Unidos.

«No hay ninguna duda de que Hillary Clinton jugó un papel importante en polí­tica interior cuando era primera dama -es por ejemplo bien conocido su intento fallido de crear una cobertura médica universal- pero no hay ninguna razón para creer que haya sido una pieza esencial en polí­tica exterior» del gobierno de Bill Clinton, dijo Greg Craig, que ocupó un alto cargo en el departamento de Estado durante esa administración.

El equipo de Obama denunció además a Geraldine Ferraro, candidata a la vicepresidencia en 1984 e influyente apoyo de Hillary, por declaraciones que consideró racistas.

Ferraro dijo al diario californiano The Daily Breeze que «si Obama fuera un hombre blanco, no estarí­a donde está ahora» y que «si fuera una mujer (de la raza que sea) no estarí­a donde está ahora, por tanto tiene mucha suerte de ser quien es».

Clinton debe «repudiar» estos «comentarios que tienen implicancias racistas y disminuyen a Barack Obama por ser negro», dijo Susan Rice, una de las principales consejeras de este último.