Es uno de sus chistes de campaña más graciosos, pero uno de los argumentos del senador Barack Obama a favor de su nombramiento como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos es que él puede obtener votos hasta de los republicanos.
«Aquí hay uno, un «Obamacano», así los llamamos,» bromeó el senador por Illinois el martes pasado después de haber ganado la «primaria de Potomac», en los estados de Maryland y Virginia y en el Distrito de Columbia (la ciudad de Washington).
«Me vienen a susurrar. Dicen «Barack, soy republicano, pero te apoyo». Y les contesto, «Gracias. ¿Por qué estamos susurrando?»»
Es un chiste que ha usado en cada discurso de campaña desde su victoria en Iowa el 3 de enero. Obama lo cuenta susurrando en el micrófono en el escenario, y puede lograr que un estadio repleto de 16 mil asistentes se eche a reir.
Pero el objetivo no es solamente alentar a la muchedumbre: Obama también sale a confirmar que es capaz de ganar la elección presidencial, y después de gobernar eficientemente, superando las tensiones partidistas, mientras que su rival demócrata Hillary Clinton es odiada de los conservadores.
«Es elegir entre ir a esa elección ya sabiendo que los republicanos y los independientes están unidos contra nosotros, o ir contra su candidato con una campaña que ha unido a norteamericanos de todos los partidos, de todas las procedencias, todas las razas, todas las religiones alrededor de un proyecto común,» dijo Obama en la noche del «supermartes», el 5 de febrero.
Obama está ojeando lo que podría llegar a ser una reestructuración del panorama político, forjando una mayoría de sus partidarios con su propio nombre, como hace casi 30 años Ronald Reagan fue capaz de construir un puente hacia los llamados «Demócratas Reagan», votantes de clase media decepcionados por la presidencia de Jimmy Carter que ayudaron al ex actor a construir una presidencia popular hasta hoy.
Las victorias de Obama en estados que votaron para Bush en 2000 y 2004 –y en estados donde otros miembros del partido pueden participar en las primarias demócratas– efectivamente demuestran que es capaz de obtener un voto cruzado más amplio.
Mañana, el 7% de los que votaron en una primaria demócrata se definían a sí mismos como republicanos, y cerca de tres cuartos de ellos, o sea 72%, eligieron a Obama.
En Iowa, cuando todavía eran siete los candidatos demócratas en competencia, el senador por Illinois recogió 44% de esta votación cruzada.
Además de esos votantes de base, Obama se aseguró el apoyo de un puñado de republicanos destacados como Susan Eisenhower, nieta del presidente Dwight Eisenhower, o del ex senador Lincoln Chafee, de Rhode Island.
Lincoln Chafee,
senador