Obama es aclamado con aplausos como candidato


Barack Obama (D), candidato demócrata a la presidencia, participó imprevistamente ayer en la convención de su partido, junto a su compañero de fórmula Joe Biden (I).

La convención demócrata de Denver proclamó ayer por aclamación al senador Barack Obama como su candidato a las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, en las que podrí­a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.


Los delegados aprobaron por aclamación la candidatura de Obama, de 47 años, a petición de Hillary Clinton, la senadora derrotada en las primarias y que no dejó de llamar a la unidad del partido desde el inicio el lunes de la convención, para derrotar al republicano John McCain en las elecciones.

En nombre de su estado de Nueva York y por «espí­ritu de unidad», la ex primera dama pidió la suspensión de la votación, cuando el resultado era de 1549 votos para Obama y 341 para ella. La mayorí­a para la investidura estaba fijada en 2.210.

Los delegados ofrecieron una nueva ovación a Clinton, tras su emotivo discurso de la ví­spera en la convención, cuando pidió el apoyo a su ex rival.

«Barack Obama es mi candidato y debe ser nuestro presidente», declaró, antes de subrayar la importancia de derrotar a McCain, quien debe ser proclamado candidato la próxima semana en St-Paul (norte), durante la Convención Republicana.

Desde el inicio de la convención el lunes, los demócratas trataron de dar una imagen de unidad y cerrar las cicatrices que quedaron abiertas entre los partidarios de la ex primera dama, que dio libertad a sus cerca de 2 mil delegados para votar por Obama, momentos antes del inicio de la votación.

Los delegados aprobaron al mismo tiempo la candidatura a la vicepresidencia de Joe Biden, el veterano y experimentado senador por Delaware, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, cuyo nombre fue anunciado el pasado sábado, justo antes del inicio de la convención.

Biden, quien es blanco y que aporta a Obama experiencia en polí­tica exterior, tiene previsto ofrecer un discurso durante la noche a los delegados, que también están a la espera de lo que diga el ex presidente Bill Clinton (1993-2001). El ex mandatario fue uno de los principales crí­ticos del senador por Illinois (norte) durante las primarias.

Clinton, quien acusó a Obama de intentar atacarlo con el tema racial, parece no haber tomado bien la derrota de su esposa. Informes de prensa que citan a asesores no identificados aseguran que el ex presidente no asistirá al discurso de aceptación de Obama, que será pronunciado ante unos 70 mil partidarios en un estadio de fútbol americano hoy por la noche.

Los republicanos, por su parte, destacaron que la senadora por Nueva York no haya dicho que Obama esté listo para servir como comandante en jefe y que en su discurso haya tenido una conexión polí­tica, y no personal, con el candidato.

«Ella nunca contestó la pregunta clave, que es si él está preparado para ser presidente, y que es el argumento que ella usó durante las dramáticas primarias», dijo el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.

Los votos que Clinton recibió en las primarias son vitales para Obama, ya que en los últimos sondeos no aventaja por mucho a su contrincante.

La propia Hillary Clinton podrí­a además ser importante en la campaña de los demócratas para lograr el apoyo de los hispanos, que pueden ser determinantes en los estados de Nuevo México, Nevada, Colorado y Florida.

Michelle Obama, la esposa del candidato, ofreció un discurso ante los delgados hispanos, unas horas antes de la votación, y dejó claro que su conexión es inferior a la de la ex primera dama, que logró dos tercios de los votos latinos en las primarias.

Eso sí­, su mayor ovación se la llevó cuando prometió la regularización de millones de indocumentados y un acceso rápido a la ciudadaní­a para que nadie deba «temer las redadas» que multiplican las autoridades migratorias desde hace un par de años.

NEGRO


El senador por Illinois Barack Obama, quien en la convención de su Partido Demócrata fue proclamado oficialmente ayer, es el primer negro en poder aspirar a la Casa Blanca.

Tras una campaña agotadora para lograr la investidura del Partido Demócrata, a Obama le quedan pocos meses para convencer al paí­s profundo de que puede vencer al republicano John McCain y cambiar el rostro de Estados Unidos.

El candidato demócrata ya recorrió un largo camino. Cuando nació, el 4 de agosto de 1961 en Hawai, de padre negro de Kenia y madre blanca de Kansas, los matrimonios interraciales estaban prohibidos en casi todos los estados del sur de la Unión (fueron legalizados por la Corte Suprema en junio de 1971).

«Â¿Quién hubiera creí­do que un negro de 46 años llamado Barack Obama se convertirí­a un dí­a en el candidato del Partido Demócrata?», preguntó recientemente durante un mitin de campaña.

El segundo nombre de Obama es Hussein y la derecha republicana no se olvida de recordarlo. Con la intención de perjudicarlo, o por motivos totalmente inconscientes, algunos comentaristas deforman su nombre y lo llaman Osama, como el jefe de la red terrorista Al Qaida.

Barack Obama quebró el muro del anonimato una noche de julio de 2004, cuando como modesto legislador local de Chicago, tomó la palabra ante la convención demócrata. Millones de estadounidenses se reconocieron en el rostro de este delgado hombre negro que subió a la tribuna para pedir el apoyo a John Kerry y, sobre todo, pregonar por la reconciliación de los estadounidenses más allá de sus diferencias.

Si es elegido presidente, Obama querrá ser quien presida esa reconciliación. Reivindica constantemente la herencia de dos héroes, el apóstol de los derechos civiles Martin Luther King y el presidente John F. Kennedy, cuya juventud y seducción comparten.

Sus adversarios cuestionan esas pretensiones. Durante la campaña de las primarias fue puesta en duda su capacidad para ser el comandante en jefe de un paí­s en guerra. Fue tratado de elitista. Se lo ha tachado de ingenuo y se ha subrayado su supuesta inexperiencia.

«La esperanza» fue el tema central de la campaña del senador Obama y a pesar de que ello basta para entusiasmar a sus partidarios, ha provocado no pocos interrogantes. Algunos de sus detractores se preguntan de qué esperanza se trata y acusan al candidato de abusar de las fórmulas huecas.

Educado por su madre en Indonesia durante su primera infancia, luego en Hawai por sus abuelos maternos, Obama es en primer lugar un intelectual. Con una prometedora carrera en el mundo de las finanzas tras su pasaje por la Universidad de Columbia, prefirió el papel de trabajador social en los guetos del sur de Chicago.

Dejó esa actividad para estudiar en Harvard, uno de los tradicionales lugares de estudio de la élite estadounidense. Fue el primer negro designado jefe de redacción de la prestigiosa Revista de Derecho de Harvard en 1991.

Después de Harvard vuelve a trabajar en Chicago como abogado en un estudio donde conoce a quien se convirtirí­a en su esposa, Michelle, una abogada diplomada en Princeton y Harvard. Michelle dirige hoy uno de los grandes grupos hospitalarios públicos de Chicago. La pareja tiene dos hijos, Malia y Sasha, de 9 y 7 años respectivamente.

Después de un fracaso en sus aspiraciones por llegar a la Cámara de Representantes en 2000, Obama fue elegido senador en noviembre de 2004, convirtiéndose así­ en el único senador negro del Congreso.

Tiene fama de izquierdista por su rechazo a la guerra de Irak, su defensa del derecho al aborto y su oposición a las designaciones de conservadores en la Corte Suprema. Pero Obama rechaza esa denominación. Prometió no aumentar los impuestos, salvo a los de ingresos más altos, y trabajar con los republicanos.