Obama enfrenta un dilema comercial


Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, en el momento de salir de su avioneta de campaña (foto: Emmanuel Dunand, AFP-La Hora).

¿Sucumbir a la presión polí­tica del proteccionismo o usar el comercio para inyectar crecimiento a una tambaleante economí­a estadounidense? Este es el dilema que enfrenta el presidente electo Barack Obama al trazar su polí­tica comercial con la cuenca del Pací­fico.


Mientras los lí­deres del Foro de Cooperación Económica Asia Pací­fico (APEC) se reúnen en Lima esta semana para renovar sus votos contra el proteccionismo, Obama se dispone a heredar una economí­a masivamente deficitaria que no se ha recuperado de su peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

En medio del caos, el primer lí­der demócrata en acceder a la Casa Blanca en ocho años está bajo presión para ignorar acuerdos de libre comercio que la administración de su predecesor George W. Bush firmó con aliados clave, para beneficio de trabajadores estadounidenses.

Mientras se espera que el presidente saliente Bush asegure a los lí­deres de las economí­as del APEC que Estados Unidos continuará presionando por el libre comercio y rechazando el proteccionismo, los pensamientos de estos lí­deres estarán en la estrategia comercial de Obama para la región, que cuenta por casi la mitad del comercio mundial.

«El presidente entrante enfrentará más presión polí­tica a favor del proteccionismo que cualquier otro jefe del Ejecutivo de Estados Unidos desde 1930», dijo el subsecretario de Comercio saliente Christopher Padilla en ví­speras de la cumbre de la APEC del 21 al 23 de noviembre.

«La manera en que el presidente electo Obama responda a esta presión definirá el curso de la economí­a global –y la identidad económica de Estados Unidos– durante una generación», agregó.

No está claro si Obama dará impulso dentro del foro de la APEC al plan iniciado por la administración Bush de forjar un área de libre comercio del Asia-Pací­fico que se extienda de China a Chile.

Aunque los lí­deres congregados en la cumbre de Sydney el año pasado acordaron «examinar las opciones y perspectivas» para el ambicioso plan, Japón, China y varias otras economí­as le han dado un respaldo poco entusiasta, según responsables del APEC.

Otra iniciativa de Bush en APEC que la futura administración Obama debe considerar es el acuerdo para derribar las barreras tarifarias que Washington quiere forjar con Singapur, Nueva Zelanda, Chile y Brunei.

El nuevo lí­der estadounidense podrí­a también conducir a la agrupación del APEC a su foco central de la liberalización del comercio y la inversión.

«Tal vez el APEC podrí­a volver a comprometerse en la liberalización y la integración del comercio como su foco central, en lugar de la seguridad», dijo un asesor en referencia al énfasis de Washington en seguridad en las deliberaciones tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

«Hemos intentado usarlo para seguridad en parte porque no estábamos en otras organizaciones que podrí­an brindar una buena oportunidad», dijo el asesor a condición de anonimato.

El gobierno de Bush ha forjado o implementado acuerdos de libre comercio con 17 paí­ses, incluyendo Australia, Singapur, Corea del Sur, Colombia y Perú.

Obama, respaldado firmemente por los sindicatos, se opone sin embargo a los acuerdos firmados con Colombia y Corea del Sur, que junto con un acuerdo firmado con Panamá esperan la aprobación del Congreso.

También quiere renegociar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA), diciendo que quiere proteger empleos estadounidenses.

Obama sostiene que el acuerdo con Corea del Sur, el más importante desde el NAFTA hace 15 años, le da a los fabricantes automotores norteamericanos muy poco acceso al mercado surcoreano.

La mayor prioridad para el presidente electo es hacer que el Congreso de Estados Unidos, que se reúne esta semana, siente las bases para un necesitado plan de estí­mulo económico para el mercado automotriz, para impulsar el crecimiento y el empleo.

Bush le dijo a su sucesor la semana pasada que podrí­a respaldar el plan si Obama y los legisladores demócratas abandonan su oposición a los acuerdos de libre comercio pendientes, según versiones de prensa negadas por asesores de los dos lí­deres.

«Mientras actuamos en concierto con otros paí­ses, también debemos actuar de inmediato aquí­ en casa para encarar la crisis económica del propio Estados Unidos», dijo Obama.