El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, recordó la noche del jueves el «sueño» de Martin Luther King frente a 86 mil personas entusiastas en Denver, aunque su acto multitudinario también lo puso al mismo nivel que una estrella de rock.

«Esta es la promesa que 45 años atrás, llevó a todos los estadounidenses del país a unirse en la explanada de Washington, delante del monumento de Lincoln, para oír a un joven pastor de Georgia hablar de su sueño», afirmó Obama, justo antes de concluir su discurso, llevándose la mayor ovación de la noche.
El acto en el que aceptó la investidura demócrata para tratar de convertirse en noviembre en el primer presidente negro del país, coincidió con el 45 aniversario del discurso del defensor de los derechos civiles, asesinado cuarenta años atrás.
Obama, de 47 años, se reivindicó así como la encarnación de aquel «sueño» de Luther King, expresado en uno de los mayores actos multitudinarios jamás organizados en Washington.
A pesar de hablar ante la réplica de un templo griego, supuestamente para recordar el monumento de Lincoln, el acto de Denver tuvo durante toda la tarde la apariencia de un concierto al aire libre de una gran estrella de rock, como si de los Rolling Stones o de U2 se tratara.
Ocho horas antes de su aparición en el escenario, los partidarios de Obama ya esperaban la apertura de las puertas para poder escucharlo aceptar la investidura que le habían dado la víspera los delegados de su partido como candidato demócrata.
Cuando las puertas se abrieron, se encontraron inmediatamente con tiendas que vendían todo tipo de camisetas, pancartas y otro material electoral, como un grupo de rock o el equipo de fútbol americano de los Broncos, que juega habitualmente en ese estadio.
El ambiente aumentó a medida que se sucedían en el escenario diferentes políticos, con breves discursos, o estrellas del pop como Sheryl Crow, que cantaron un par de canciones, que el público acompañó bailando y agitando una pancarta con el lema de «cambio» o una banderita estadounidense.
El primero en calentar el ambiente fue el gobernador hispano del vecino Nuevo México, con un soberbio «Â¡Bienvenido a Colorado!», gritado en español y celebrado por el público que tardaría poco tiempo en dar un toque latino a la fiesta haciendo la ola.
Cuando el legendario Stevie Wonder llegó al escenario, el ambiente subió un poco más. La gente se puso de pie para bailar y cantar al ritmo del cantante.
Sin lugar a duda, Al Gore se ganó la mayor ovación de la tarde, dejando entrever lo que iba a ocurrir poco más de una hora después cuando Obama saldría a su vez al estadio para arremeter contra su rival republicano John McCain y proponer «el cambio que necesita Estados Unidos».
Media hora después, el público dio un ritmo latino a la fiesta, al corear el lema de la campaña en español «Sí se puede», antes de volver al rock con el inevitable «Born in the USA» de Bruce Springsteen.
Apenas veinte minutos antes del discurso, mientras atardecía, después de la llegada de Michelle Obama, el estadio se convirtió en una gigantesca pista de baile al ritmo de música disco que recordaba el ambiente de la «Fiebre del sábado por la noche».
Cuando Obama hizo por fin su aparición, el estadio estalló. Las ovaciones duraron varios minutos sin que la estrella de la noche pudiera detenerlas.
A cada parte del discurso, el público lo saludó con otro lema. Cuando Obama dijo que aceptó la investidura, sus partidarios gritaron el lema de la campaña «Yes we can» (sí se puede). Al criticar a McCain, la gente coreó «Ocho años son suficientes». Y cuando habló de patriotismo, el público repitió «USA, USA».
Al final del discurso estallaron fuegos artificiales seguidos de una oración y un «amén» pronunciado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. El «Born in the USA» reapareció entonces para devolverle a la fiesta el ambiente de rock que la caracterizó.
El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, designó a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su compañera de fórmula, mientras los demócratas unidos en torno a Barack Obama vuelven al ruedo enfervorizados tras la Convención demócrata.
«Ella es exactamente lo que yo necesito, ella es exactamente lo que este país necesita para ayudarme en esta lucha», dijo McCain durante un mitin en Dayton (Ohio) en el que presentó oficialmente a su compañera.
El candidato republicano sorprendió ayer al designar a la primera mujer gobernadora de Alaska, de 44 años, una persona relativamente desconocida en Washington pero que le puede ayudar a ganarse a los insatisfechos electores de Hillary Clinton, además de sumar apoyo del ala conservadora del partido.
Palin, quien participó como candidata del certamen Miss Alaska, es enemiga acérrima del aborto y es miembro de la conservadora y polémica Asociación Nacional del Rifle (NRA).
Siendo una joven madre, compensaría la edad de McCain, quien celebra este viernes sus 72 años, y es vista como una brisa de aire fresco, no influenciada por los políticos de Washington.
La noticia sucedió al discurso histórico del jueves de Obama frente a unas 86.000 personas que colmaron el estadio de Denver, Colorado (oeste) y en el que urgió a los electores a ayudarlo a «restablecer la promesa de Estados Unidos» y atacó a su rival republicano y al gobierno de George W. Bush.
«Estados Unidos: somos mejores que estos últimos ocho años», dijo Obama.