El candidato presidencial demócrata Barack Obama eligió hoy al veterano senador Joseph Biden como aspirante al cargo de vicepresidente, un hombre que le da peso en política exterior al boleto de Obama para las elecciones contra el republicano Joh McCain.
Luego de horas de filtraciones de prensa, Obama, de 47 años, anunció oficialmente la noticia a través de un mensaje de correo electrónico y otro de texto enviado por teléfono celular a millones de simpatizantes.
«He elegido a Joe Biden para ser mi compañero de fórmula», anunció Obama en el texto. «Estoy contento de que Joe se sume a la campaña pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos la ayuda de ustedes para construir este movimiento para el cambio», agregó.
Biden, de 65 años, es actualmente presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, y su nombre circulaba desde hacía días como probable compañero de lista de Obama.
El candidato a vicepresidente empezó a desempeñar el cargo de senador desde 1972, cuando Obama tenía 11 años.
La primera aparición en público de ambos será hoy, en un acto en Springfield (Illinois), la ciudad natal de Abraham Lincoln y donde Obama empezó su carrera a la Casa Blanca en febrero de 2007.
El anuncio llegó tras un viernes de intriga, justo dos días antes del comienzo de la Convención Demócrata en Denver que debe oficializar a Obama como candidato a la presidencia frente al republicano John McCain, de 71 años.
Nada más difundirse el mensaje de los demócratas, McCain criticó la elección de Biden, lo cual a su juicio prueba que Obama no está capacitado para el cargo de presidente.
«No ha habido hasta ahora peor crítico de la falta de experiencia de Barack Obama que el propio Joe Biden», afirmó el portavoz de McCain, Ben Porritt.
«Biden ha denunciado el escaso juicio político de Obama en política exterior y ha criticado personalmente lo que los estadounidenses están empezando a constatar: que Barack Obama no está listo para ser presidente», añadió.
El rival republicano se refería a la corta campaña para tratar de imponerse como candidato demócrata que Biden realizó hace un año en su partido y durante la que dijo secamente que Obama pecaba de poca experiencia.
Pese a esta afirmación, el candidato demócrata consideró su nombre, tras haber descartado a otros compañeros de partido como el senador de Indiana, Evan Bayh, y el gobernador de Virginia, Tim Kaine.
La televisión ABC señaló, por su parte, que agentes de los servicios secretos ya fueron asignados a la protección de Biden debido a su nuevo estatus de vicepresidente candidato.
Obama había dicho a principios de semana que buscaba como vicepresidente a alguien que no tuviese miedo de decir lo que piensa y tuviese mucha experiencia política. Biden cumple las dos condiciones: está en el Congreso desde 1972 y tiene un discurso locuaz y combativo.
Algunos expertos consideran positiva la gran experiencia política de Biden, que podrá ayudar a Obama a seducir a ese electorado que le considera demasiado nuevo e inexperto en la escena política.
También afirman que dota al candidato de esa baza para hacerse con el voto de la tercera edad y de la clase obrera blanca, hasta ahora reticentes a un Obama demasiado joven y que perciben como un tanto «elitista».
Por el contrario, algunos analistas consideran que la experiencia de Biden puede volverse en contra del candidato demócrata y su promesa de acabar con la vieja guardia de Washington.
Primero en la lista de sucesión presidencial, el vicepresidente tiene un papel clave en el engranaje institucional estadounidense, aunque oficialmente no juegue ningún papel en el gobierno.
El candidato demócrata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Barack Obama, anunció hoy haber elegido como su candidato a la vicepresidencia a Joe Biden, de 65 años un tenor de la política internacional y actual presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
El vicepresidente ocupa el puesto de presidente del Senado de Estados Unidos. Este papel es principalmente sumarial. No puede intervenir en los debates del Senado. Sin embargo, tiene la posibilidad, en caso de igualdad en el Senado, de elegir una vía para evitar el bloqueo de la Cámara Alta norteamericana.
Pero su papel no se limita a esta función principalmente honorífica. El vicepresidente de Bill Clinton, Al Gore, también pilotó programas importantes sobre las nuevas tecnologías de la información o el medio ambiente, y el vicepresidente Dick Cheney concentró en sus manos más poderes que ningún otro de sus predecesores.
El artículo número II de la Constitución, preve que «en caso de destitución, muerte o dimisión del presidente, o de incapacidad para ejercer los poderes y cumplir sus deberes y su cargo, estos serán traspasados al vicepresidente».
En 1967, la vigésimo quinta enmienda de la Constitución precisó que «en caso de destitución, deceso o dimisión del presidente, el vicepresidente se convertiría en presidente».
Es precisamente por la posibilidad de convertirse en presidente por lo que el vicepresidente debe responder a los mismo criterios que el candidato a la presidencia: ser ciudadano estadounidense, nacido en Estados Unidos, tener al menos 35 años y haber vivido en Estados Unidos durante al menos 14 años.
La vigésimo quinta enmienda también permite al vicepresidente remplazar provisionalmente al presidente por alguna imposibilidad pasajera. Así, en dos ocasiones, en junio de 2002 y julio de 2007, Cheney ostentó durante unas horas los poderes presidenciales mientras que George W. Bush estaba bajo los efectos de la anestesia por una operación quirúrgica.
El vicepresidente es elegido al mismo tiempo que el candidato a la Presidencia. Pero no siempre lo es por sufragio.
Si el vicepresidente desaparece (o se convierte en presidente), el presidente en funciones debe nombrar a otra persona para el cargo, con el consentimiento del Senado.
El caso se dio en 1973, cuando Gerald Ford fue nombrado para remplazar a Spiro Agnew, que fue obligado a dimitir. Cuando un año más tarde el mismo Richard Nixon tuvo que dimitir, Gerald Ford, convertido en presidente nombró a Nelson Rockefeller vicepresidente.
De esta forma, por primera vez Estados Unidos fue gobernado por dos responsables que no habían sido elegidos.
En noviembre de 1963, después del asesinato del presidente John Kennedy, su vicepresidente, Lyndon Johnson, asumió el rol de presidente y no tuvo vicepresidente hasta enero de 1965.
Precisamente para corregir esta anomalía constitucional se hizo la vigésimo quinta enmienda a la Constitución.
Al vicepresidente siempre se le considera como la antesala del Despacho Oval de la Casa Blanca. Catorce vicepresidentes se han convertido en presidentes y nueve de ellos lo hicieron tras la dimisión o la muerte del presidente.
Dos vicepresidentes salientes fracasaron en las elecciones a la presidencia: los demócratas Walter Mondale (1977-1981), vencido por Ronald Reagan, y Al Gore (1992-2000), desbancado por George W. Bush.