Obama conquistó la confianza de los judí­os


Barack Obama sedujo al electorado judí­o estadounidense -de todas formas votante tradicional del Partido Demócrata- pese a la polémica por sus raí­ces musulmanas, debido a que tuvo gestos contundentes con los que se ganó su confianza, opinaron expertos.


Los sondeos a boca de urna indican que 78% de los judí­os que votaron prefirieron a Obama por sobre su rival, el republicano John McCain.

Comparado con candidatos demócratas anteriores, el porcentaje es más importante que el obtenido por John Kerry (74% en 2004) y similar al de Al Gore (79% en 2000) y Bill Clinton (79% en 1996 y 1992).

«Los judí­os parecí­an aumentar su voto republicano estos últimos años, pero Obama revirtió la tendencia», opina Jacques Berlinerblau, profesor de civilización judí­a de la universidad Georgetown de Washington.

Lo llamativo es que las intenciones de voto por Obama entre la comunidad judí­a no superaban el 60% a principios de julio, agrega.

De hecho, durante las primaria demócrata (finalizada con la nominación de Obama en la convención de setiembre pasado), la mayorí­a de los judí­os votaron por su rival Hillary Clinton.

A fines de julio, Obama hizo un viaje muy logrado a Israel, donde le prometió un apoyo «indefectible». Además, el mes anterior ya se habí­a pronunciado a favor de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, al presentarse ante el American Israel Public Affairs Council (AIPAC), principal lobby pro-israelí­ en Estados Unidos.

En cambio, la decisión de nombrar a la ultra-conservadora Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain a fines de agosto alejó a parte del electorado judí­o de los republicanos. «Sus inclinaciones populistas se asociaron a una tradición antisemita», según Berlinerblau.

La comunidad judí­a estadounidense, de 5,3 millones de habitantes (1,7% de la población total de EEUU), es la segunda del mundo, por detrás de Israel. Polí­ticamente muy activa, tradicionalmente vota a los demócratas.

Durante la campaña electoral, corrió el rumor de que Barack Obama -cuyo segundo nombre es Hussein- practicaba secretamente el islam.

De hecho, Obama es cristiano, pero parte de la familia keniana de su padre, a quien prácticamente no conoció, es musulmana.

«Su segundo nombre no tuvo ninguna influencia en el voto de los judí­os», opinó el demógrafo Ira Sheskin, de la universidad judí­a de Miami.

«Una parte importante de la comunidad judí­a estadounidense temí­a a Obama y se inquietaba por cuál serí­a su posición ante Israel e Irán, pero la magia de este hombre logró revertir las cosas», agregó.

Obama declaró durante su campaña que estaba abierto a dialogar con paí­ses a los que el actual gobierno de George W. Bush considera enemigos, como Irán.

El entusiasmo por Barack Obama se explica también por la historia común de las comunidades negra y judí­a, según Sheskin. «Los judí­os siempre estuvieron del lado de los negros, porque ellos también -y durante mucho tiempo- sufrieron discriminación».

Esta afinidad se ha visto sin embargo afectada estas últimas décadas por las opiniones antisemitas de algunos lí­deres negros, como Jesse Jackson durante su campaña a la presidencia por el Partido Demócrata en 1984 o Louis Farrakhan, jefe del movimiento «Nation of Islam».

Obama podrí­a ser «el puente que restablezca los nexos entre ambas comunidades», según Berlinerblau.

El nombramiento de Rahm Emanuel -que posee nacionalidad estadounidense e israelí­- como secretario general de la Casa Blanca fue bien recibido por la comunidad judí­a. «Eso muestra que Obama no está contra Israel», dijo Berlinerblau.