Obama: Cierre dañó economía de EEUU


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El gobierno federal reanudó plenamente sus actividades hoy después de 16 días, y presidente Barack Obama elogió el acuerdo del Congreso que permitió esa reanudación, pero a la vez fustigó a los republicanos por el cierre parcial que «infligió daños innecesarios» a la economía estadounidense y deterioró la credibilidad del país en el mundo.

Por ANDREW TAYLOR, WASHINGTON Agencia AP

«Aquí no hay ganadores», afirmó Obama horas después de firmar una medida de último momento del Congreso libre de las exigencias republicanas que provocaron el estancamiento. El acuerdo permite a los trabajadores federales retornar a sus tareas hoy por la mañana y despeja las amenazas de que la nación incurra en cesación de pagos de su deuda, al menos por este año.

«El pueblo estadounidense está completamente hastiado de Washington», dijo Obama en declaraciones contundentes desde la Casa Blanca. La calificación crediticia se puso en riesgo, el crecimiento económico y las contrataciones se redujeron y los trabajadores federales se vieron temporalmente privados de sus pagos, dijo Obama, «todo a causa de una crisis autoprovocada».

Con la esperanza de evitar otro estancamiento cuando se agote la medida recién acordada, los cuatro principales redactores del presupuesto en el Congreso se reunieron en un desayuno de trabajo para iniciar nuevas conversaciones sobre el tema. Obama los exhortó a poner de lado sus diferencias partidistas para hallar un terreno común.

Obama además trató de dar confianza a gobiernos e inversionistas en todo el mundo de que «la plena fe y el crédito de Estados Unidos siguen incuestionados».

«Nos recuperaremos de esto», dijo el presidente. «Siempre lo hacemos».

La Cámara de Representantes y el Senado votaron el miércoles por la noche en favor de poner fin a la paralización parcial de operaciones del gobierno federal que comenzó cuando los republicanos trataron infructuosamente de imponer medidas obligatorias para arruinar el plan de seguro de salud que promovió el presidente.

Obama firmó la medida en las primeras horas del jueves y ordenó a todas las agencias del gobierno a reabrir rápidamente. Los parques nacionales y los monumentos federales empezaron a reabrir.

El alivio de los empleados federales que volvieron a sus trabajos se vio empañado por la preocupación de que la tregua no dure mucho más allá de las fiestas de fin de año, ya que el Congreso aprobó la financiación del gobierno solamente hasta el 15 de enero.

Para evitar la cesación de pagos, el acuerdo otorga al gobierno la autoridad para tomar prestado lo que necesite hasta el 7 de febrero. Las autoridades del Tesoro podrán utilizar maniobras contables para demorar una cesación posible durante varias semanas más allá de esa fecha, como han hecho en el pasado. Entre las maniobras, las autoridades podrían suspender las contribuciones a uno de los planes de pensión utilizados por los retirados federales.

Mientras tanto, los legisladores tratarán de lograr un acuerdo acerca de cómo reemplazar los cortes de gastos de este año con una reducción del déficit más ordenada.

«Espero que sea el fin de todo esto», comentó el vicepresidente Joe Biden, quien recibió con abrazos y bizcochos a los trabajadores que regresaban a sus puestos en la Agencia de Protección Ambiental. Pero admitió que «no hay garantía de nada».

El Senado aprobó la legislación por 81-18 votos. La Cámara de Representantes la aprobó por 285-144, con 87 republicanos a favor pero 144 en contra. Los demócratas apoyaron el proyecto por unanimidad.