El presidente estadounidense, Barack Obama, después de un fin de semana de intensa actividad diplomática en la cumbre de Trinidad y Tobago, convocó para hoy su primera reunión de gabinete completo para recortar gastos en su administración.
Obama tiene la intención de pedir a sus ministros propuestas específicas para recortar los gastos del gobierno y «restablecer el sentido de la responsabilidad» del presupuesto federal estadounidense.
Enfrentado a un gigantesco déficit presupuestario, el presidente llamó ayer a tomar «medidas agresivas».
«A pesar de que observamos señales alentadores sobre la estabilización de nuestra economía, los riesgos siguen siendo reales y significativos», dijo Obama en una entrevista publicada ayer en la revista Fortune.
«La historia ha demostrado en repetidas ocasiones que cuando las naciones no toman medidas agresivas para reflotar el crédito se encuentran con crisis que duran varios años en vez de varios meses», dijo.
El anuncio tiene lugar después de que la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) anunciase el mes pasado que el déficit presupuestario podría alcanzar los 1,845 billones de dólares en el año.
El presupuesto Obama prevé 1,750 billones de dólares de déficit para el 2009, pero esa cifra se vería reducida a 1,171 billones en el 2010.
«Mi esperanza es que las decisiones que estamos tomando hoy, como estabilizar nuestro sistema financiero o volverse más competitivo, nos ayudarán a que llegue más rápido el día en el que el gobierno pueda hacerse a un lado y dejar al sistema privado hacer lo que mejor hace: innovar, crear empleos y hacer crecer la economía», indicó el mandatario.
Las últimas cifras del gobierno muestran que la economía se contrajo en un 6,3% en el último trimestre de 2008. Los economistas no esperan un modesto regreso a la senda del crecimiento hasta el tercer trimestre de 2009.
En su alocución semanal del sábado Obama dijo que el proceso para encontrar maneras de cortar los gastos del gobierno ya había empezado, con su administración revisando línea por línea el presupuesto para anular los programas que no funcionan y sustituirlos por otros más eficaces.
Obama pidió a la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, que suprimiera los contratos para crear sellos y logos para el ministerio que habrían costado tres millones de dólares.