Barack Obama apuesta a alcanzar hoy en las primarias de Oregon (noroeste) y Kentucky (centro-este) una ventaja irreversible en la carrera por la candidatura presidencial del Partido Demócrata, mientras su rival, Hillary Clinton, insiste en que no se rinde.
Los locales de votación se abrieron en Kentucky. Mientras, los votantes de Oregon pueden votar por correo.
Una encuesta de la Universidad de Suffolk difundida ayer afirma que Obama tiene una leve ventaja en Oregon (45% contra 41%), donde hay 52 delegados en disputa, mientras que Clinton lo aventaja ampliamente en Kentucky (51% contra 25%), donde hay 51 delegados en disputa.
La campaña de Obama afirma que necesita sólo 17 delegados más para alcanzar la mayoría de 1.627 y proclamarse vencedor de la interna demócrata, sin contar los «superdelegados», aquellos que tienen libertad para dar su voto por el candidato de su preferencia.
Con los «superdelegados», el número para lograr la nominación demócrata es de 2.025. Según el sitio independiente RealClearPolitics.com, Obama tiene en conjunto 1.897 delegados y Clinton 1.717.
La ex primera dama, no obstante, ha prometido que se mantendrá en la pelea hasta el fin de las primarias, que culminan en Puerto Rico el 1 de junio y en Montana y Dakota del Sur el 3 de junio.
«Estamos lejísimo de haber terminado», dijo la senadora por Nueva York ayer mientras hacía campaña en Kentucky, desafiando los llamados que recibe para que abandone la competencia.
«Hay 0% de posibilidades de que Clinton abandone la carrera hoy en la noche, confirmó por su parte su portavoz, Howard Wolfson. «Es absolutamente prematuro que el senador Obama se presente como el candidato demócrata», dijo.
En una señal de que ya estaba pensando en la presidencial de noviembre, Obama pasará la tarde de hoy en Iowa, donde fue catapultado gracias a su sorprendente victoria en ese estado en enero.
El equipo de campaña republicano también se comporta como si Obama fuera el candidato demócrata y ha comenzado a endurecer sus críticas contra el senador por Illinois, al que acusa de subestimar la amenaza que supone Irán.
En un discurso en Chicago, el feudo de Obama, John McCain lo acusó de no comprender «las realidades básicas de las relaciones internacionales».
McCain hacía referencia a un discurso de Obama durante un mitin el domingo en el que explicaba que no había que tener miedo de dialogar con Irán, un «pequeño» país, a diferencia de la China de los años 70 o de la Unión Soviética de los años 80, con los que Estados Unidos dialogó a pesar de la Guerra Fría.