Obama: «A veces, la guerra es necesaria»


Decenas de personas acudieron a las afueras del lugar donde ocurrió la premiación, para ver pasar a Barack Obama. FOTO LA HORA: AFP LISE ASERUD

El presidente norteamericano Barack Obama aceptó hoy el Premio Nobel de la Paz, aunque reconoció su papel como lí­der de una nación en guerra y subrayó que un conflicto bélico puede ser moralmente justificado.


Barack Obama, presidente de Estados Unidos, muestra el diploma y la medalla de oro, otorgada por haber merecido el Premio Nobel de la Paz 2009, un galardón polémico, sobre todo por la decisión del mandatario de enviar más tropas a Afganistán. FOTO LA HORA: AFP Bjorn Sigurdson

«A veces la guerra es necesaria, y en cierta medida la guerra es una expresión de los sentimientos humanos», declaró Obama, al recibir el galardón, otorgado anteriormente a Nelson Mandela, la Madre Teresa y Martin Luther King, antes de que el mandatario estadounidense cumpliera un año en el poder, desencadenó una polémica internacional.

Obama afirmó que recibió el Nobel de la Paz con «gran humildad». «En comparación con algunos de los gigantes de la Historia que han recibido este premio –Schweitzer y King, Marshall y Mandela– mis logros son escasos», señaló.

El presidente de Estados Unidos, quien al igual que otros ganadores recibirá un diploma, una medalla y el equivalente a 1,4 millones de dólares, insistió en su responsabilidad en los conflictos de Irak y Afganistán, a donde acaba de enviar 30.000 soldados adicionales.

Estados Unidos «ha ayudado a asegurar la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas», afirmó, destacando los conflictos en Europa y Asia.

«El servicio y el sacrificio de nuestros hombres y mujeres en uniforme ha promovido la paz y la prosperidad desde Alemania a Corea, y ha permitido que la democracia se instaure en lugares como los Balcanes», agregó el sucesor de George W. Bush, que lanzó las guerras en Irak y Afganistán.

«Nuestras acciones importan, y pueden inclinar a la Historia en la dirección de la justicia», dijo Obama en la ceremonia, realizada en el Ayuntamiento de Oslo.

«Yo soy responsable del despliegue de miles de jóvenes norteamericanos para combatir en una tierra distante. Algunos matarán. Algunos morirán», dijo.

«Por eso he venido aquí­ con un profundo sentimiento del elevado costo que tiene un conflicto armado, pensando en las difí­ciles cuestiones sobre la relación entre la guerra y la paz, y nuestros esfuerzos para reemplazar a una con la otra», explicó.

Luego de advertir que la guerra «nunca es gloriosa, y jamás debe ser presentada como tal», Obama alegó que «a veces puede no sólo ser necesaria, sino moralmente justificable», añadiendo que las negociaciones no pondrán fin a la amenaza que representa Al Qaeda.

El presidente norteamericano elogió a los manifestantes antigubernamentales en Irán, Birmania y Zimbabue, y dijo que Estados Unidos siempre apoyará a quienes busquen la libertad.

La atribución del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama ha sido cuestionada desde que el Comité Nobel hizo su sorpresivo anuncio, en octubre pasado.

Poco antes, el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland, habí­a defendido la decisión de otorgar el premio a Obama.

Durante la ceremonia, Jagland afirmó que «la Historia puede decirnos mucho sobre oportunidades perdidas».

«Es ahora, hoy, que tenemos la oportunidad de apoyar las ideas del presidente Obama. El premio de este año es en realidad un llamado a la acción para todos nosotros», indicó.

Antes de la ceremonia, Obama dijo en una conferencia de prensa que utilizará el premio para reforzar su polí­tica exterior.

Obama elogió la hospitalidad noruega en Oslo, donde reinaba la decepción por su decisión de abreviar su estadí­a, eludiendo el tradicional almuerzo con el rey un dí­a después de la ceremonia, para regresar a su paí­s.

En Estados Unidos se ha constatado que la enorme popularidad de que gozara Obama inicialmente ha comenzado a disminuir.

Varias organizaciones pacifistas noruegas y antinucleares realizaron manifestaciones el jueves. Ante la oficina del Comité Nobel, los manifestantes colocaron un cartel que dice: «Obama, has ganado el premio, ahora debes merecerlo».

Entre los que criticaron la atribución de este premio se encuentra Fidel Castro. El lí­der cubano acusó a Barack Obama de «cí­nico» por aceptar el Premio Nobel de la Paz y de «débil» ante la «oligarquí­a irresponsable» de Estados Unidos por tomar medidas tí­midas frente al cambio climático, según un artí­culo publicado ayer.

Obama actuó de forma «cí­nica» porque aceptó el Premio Nobel cuando «ya tení­a decidido llevar la guerra en Afganistán hasta las últimas consecuencias», señaló el dirigente comunista de 83 años, retirado del gobierno desde julio de 2006 por enfermedad.

Los Premios Nobel de Medicina, Fí­sica, Quí­mica, Economí­a y Literatura serán entregados durante una ceremonia en Estocolmo hoy.

COMITí‰ Justifican decisión


El presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland, defendió hoy la decisión de otorgar el premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama menos de un año después de su investidura, una elección prematura para muchos.

«Muchos son los que opinan que el Premio llega demasiado pronto», declaró Jagland en el discurso pronunciado en la ceremonia de entrega del Nobel.

«Pero la historia está llena de ocasiones perdidas. Es ahora, hoy, cuando tenemos la ocasión de apoyar las ideas del presidente Obama», aseguró, precisando que el premio era «un llamado a la acción para todos nosotros».

El comité Nobel sorprendió al planeta, y al propio galardonado, el 9 de octubre al otorgar el premio a Obama «por sus extraordinarios esfuerzos para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos», destacando asimismo su visión de un mundo sin armas nucleares.

El 44º presidente de Estados Unidos llevaba entonces menos de nueve meses en la Casa Blanca, sin éxito diplomático destacable en su activo, y con dos conflictos abiertos en Afganistán e Irak.

Obama reactivó luego esa polémica al anunciar el 1 de diciembre el enví­o de 30.000 soldados suplementarios a Afganistán para «terminar el trabajo».

La llegada de Obama fue considerada sin embargo como un giro en la polí­tica exterior estadounidense, después de ocho años de la gestión presidencial de George W. Bush, denunciada por su unilateralismo.