Numerosos actos de solidaridad por Betancourt


Acciones. Ayer se realizó una concentración frente a la Catedral de Bogotá para exigir la liberación de Ingrid Betancourt.

Los 2 mil dí­as de secuestro de Ingrid Betancourt, que se cumplen hoy, motivan numerosos actos en Europa y se suman a crecientes manifestaciones y marchas en Colombia para reclamar un acuerdo que libere a los rehenes de la guerrilla, hasta ahora desoí­das.


Banderas con el rostro de la polí­tica colombiana, que tiene también la nacionalidad francesa y secuestrada por las FARC desde 2002, serán colocadas en diversas cumbres en Francia, Bélgica, Noruega y Panamá, anunció la Federación Internacional de solidaridad con Ingrid Betancourt (Ficib).

En Colombia, grupos que promueven el acuerdo humanitario para intercambiar a Betancourt y otros 44 rehenes de las FARC por rebeldes presos, participarán en una misa. En Panamá se plantará una bandera en el volcán Barú, la cumbre más alta de ese paí­s centroamericano.

El ambiente no es el más optimista, aunque en una sorpresiva decisión el presidente Alvaro Uribe anunció el miércoles la designación de una vehemente senadora opositora, Piedad Córdoba, para que busque un acuerdo humanitario con las FARC.

Córdoba fue autorizada «para que adelante una labor de facilitación con miras a lograr un acuerdo humanitario. Centramos nuestras esperanzas en su trabajo», dijo el alto Comisionado para la paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo.

Las FARC y el gobierno se dicen dispuestos a realizar ese canje, aunque desde hace más de cuatro años ambas partes no han logrado ponerse de acuerdo sobre la forma de negociarlo.

«Unicamente un acuerdo humanitario negociado entre el gobierno y la guerrilla, puede dar todaví­a esperanzas a sus parientes de volverlos a ver vivos. Pero las dos partes del conflicto se obstinan en su intransigencia y la situación parece más bloqueada que nunca», señala la Ficib en un comunicado.

Las manifestaciones en Colombia para pedir a gobierno y guerrilla acceder a negociar el intercambio se han multiplicado desde junio, cuando las FARC informaron la muerte de 11 diputados regionales que estaban en su poder.

La más significativa de ellas ocurrió el 5 de julio cuando millones de colombianos salieron a las calles en las principales ciudades, en una manifestación sin precedentes, para pedir la libertad no sólo de los rehenes de las FARC, sino también de más de 3.000 colombianos secuestrados.

Escenas similares se repitieron en Bogotá el 1 de agosto cuando Gustavo Moncayo, un profesor de secundaria cuyo hijo es un militar secuestrados por las FARC desde diciembre de 1997, culminó una caminata de más de 900 km que habí­a iniciado mes y medio antes desde el departamento de Nariño (fronterizo con Ecuador).

Moncayo, quien desde entonces mantiene un improvisado campamento en la histórica Plaza de Bolí­var -frente a la sede del Congreso y las Cortes Judiciales- lloró el 2 de agosto cuando el presidente Uribe, que acudió a visitarlo, reiteró su negativa a desmilitarizar un territorio de 800 km2 como exigen las FARC para negociar el canje.

A propósito de los actos que este jueves se cumplirán por los 2.000 dí­as de secuestro de Betancourt, Moncayo dijo a la AFP que admiraba la solidaridad del pueblo francés con la causa de los rehenes colombianos.

«Los colombianos, que tenemos a tantas personas secuestradas no hemos logrado aún despertarnos del todo ante este dolor tan grande del secuestro», señaló.

Piden intervención de EE.UU.

Los familiares de la ciudadana franco-colombiana Ingrid Betancourt exigieron hoy, en Parí­s, la intervención de Estados Unidos para acabar con el cautiverio, la misma jornada en la que se cumplieron 2.000 dí­as desde que las Fuerzas Revolucionarias Armadas de Colombia (FARC) secuestraran a la mujer.

El ex esposo de la desaparecida, Fabrice Delloye, señaló que «la única solución es Estados Unidos». «Es prioritario que Estados Unidos, con la ayuda de Francia, tome parte en el proceso», añadió, tras denunciar la intransigencia del gobierno colombiano y de las FARC.

«Las FARC reclaman un acuerdo humanitario en condiciones difí­ciles de obtener y el presidente del gobierno colombiano, ílvaro Uribe, que no quiere ni hablar de un posible acuerdo», argumentó Delloye.