Nuevo plan de ajuste


El gobierno socialista griego anunció hoy un nuevo plan de ajuste contra la grave crisis que afecta al paí­s, que incluye recortes salariales en el sector público y un alza del IVA, y pidió a cambio la «solidaridad de Europa».


El nuevo plan permitirá ahorrar 4.800 millones de euros (6.500 millones de dólares) y comprende un alza de 2% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y aumentos en los gravámenes al tabaco, el alcohol, los combustibles y los productos de lujo.

Los recortes salariales llegarán a 30% en el pago del mes de aguinaldo de los funcionarios públicos y hasta 60% en el caso de quienes reciben un 14º mes.

Además, se congelará el monto de las pensiones, anunció el portavoz gubernamental Giorgos Petalotis.

A cambio de este nuevo esfuerzo, Grecia espera «la solidaridad de Europa, la otra parte de este acuerdo», dijo el primer ministro Giorgos Papandreou en una entrevista con el presidente Carolos Papoulias, transmitida por la televisión pública, al final de un consejo extraordinario de ministros.

Alemania saludó el miércoles de inmediato las nuevas medidas de austeridad anunciadas por Grecia.

Papandreou dijo que Grecia podrí­a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) si la Unión Europea no la ayudaba financieramente, según la agencia semioficial ANA.

El lunes, durante una visita a Atenas, el comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, habí­a pedido al gobierno griego «nuevas medidas» para reducir el déficit público en cuatro puntos porcentuales (del 12,7 al 8,7% del PIB) en 2010.

La Comisión Europea afirmó a cambio que ayudarí­a a preservar la estabilidad del euro, que subí­a el miércoles tras la intervención televisada de Papandreou y hacia las 11H30 GMT se cotizaba a 1,3670 dólares, su nivel más alto de los últimos cinco dí­as.

Papandreou habí­a anticipado el martes que estaba obligado a tomar nuevas medidas para evitar la «la pesadilla de la bancarrota» del paí­s, en la cual el Estado «ya no podrí­a pagar ni los salarios ni las jubilaciones».

En medio de las especulaciones sobre una ayuda europea, el gobierno griego anunció que Papandreou viajará a Parí­s el domingo para entrevistarse con el presidente francés Nicolas Sarkozy.

Antes, el viernes, Papandreou será recibido en Berlí­n por la canciller alemana Angela Merkel, que enfrenta un complicado dilema entre la necesidad de preservar a la Eurozona de un desastre y un electorado resueltamente opuesto a toda operación de rescate de Grecia.

La prensa financiera afirmó el lunes que Francia y Alemania trabajaban en un plan para ayudar a Grecia a emitir nuevas obligaciones de Estado para refinanciar su deuda.

Además de su excesivo déficit, Grecia tiene una enorme deuda pública, de unos 300.000 millones de euros (unos 400.000 millones de dólares), es decir el 113% de su PIB (Producto Interior Bruto).

Por estas razones, el paí­s es considerado el punto débil de las zona euro, que atraviesa su momento más delicado desde su creación en 1999.

Frente al riesgo de un contagio al resto de la zona euro, la Unión Europea (UE) decidió colocar al paí­s bajo tutela presupuestaria para asegurarse que tomarí­a las medidas necesarias para sanear sus cuentas públicas.