Una carretera e instalaciones petroleras tomadas por indígenas en la selva norte del Perú se convirtió hoy en nuevo focos de tensión, tras los enfrentamientos el fin de semana entre nativos y policías que dejaron 35 muertos.
La carretera que une las ciudades de Yurimaguas y Tarapoto (900 km al norte de Lima) se mantiene tomada desde hace 34 días por unos cientos de nativos, informaron fuentes de la Asociación Interétnica de la Selva peruana (Aidesep).
El domingo, los nativos tomaron dos instalaciones petroleras en la selva amazónica, ambos pertenecientes a la empresa Pluspetrol, de capitales argentinos.
Dicha compañía informó este lunes que suspendió sus operaciones en una de sus unidades, a pedido de grupos de indígenas.
«En el Lote 1AB un grupo de pobladores de las comunidades se movilizó hacia la Batería Huayurí, solicitando la suspensión total de actividades. Ante este pedido, la empresa, a fin de evitar cualquier incidente, suspendió totalmente sus actividades en dicha batería», señaló el documento de la petrolera.
La empresa señaló que «no hubo ni existe ningún tipo de enfrentamiento ni hechos de violencia entre los pobladores de las comunidades nativas y las Fuerzas Policiales».
En un lote distinto de Pluspetrol «otro grupo de pobladores de las comunidades nativas se apostó en la cabecera de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Trompeteros. Actualmente se encuentran dialogando con el Fiscal destacado en la zona», según el documento.
Un clima de tensión se vive en la región nororiental del país por los enfrentamientos del viernes y sábado, en que murieron 24 uniformados y once indígenas en la recuperación por parte de la Policía de una carretera tomada en Bagua (1.000 km al norte de Lima) y de las protestas que siguieron a esta acción.
Los indígenas amazónicos protestan desde abril pasado en rechazo a decretos gubernamentales de 2007 y 2008 que, consideran, vulneran a sus comunidades.